La exdirectora del PAMI San Luis Cecilia Morales denunció penalmente al empresario Rodolfo Negri por presuntas amenazas y presiones relacionadas con auditorías. También involucró en su relato a la senadora Ivanna Arrascaeta.
La denuncia en PAMI San Luis abrió un nuevo frente político y judicial en torno al organismo nacional. Cecilia Alejandra Morales, quien hasta este lunes estuvo al frente de la delegación provincial, denunció penalmente al empresario de la salud Rodolfo Negri por presuntas amenazas y presiones vinculadas con auditorías y controles sobre prestaciones médicas.
En su presentación, la exfuncionaria también involucró a la senadora nacional de La Libertad Avanza por San Luis, Ivanna Arrascaeta, pareja de Negri.
La denuncia fue presentada el 5 de junio de 2026 ante la Unidad Fiscal San Luis del Ministerio Público Fiscal, aunque el caso tomó estado público este viernes 21 de agosto luego de una publicación de La Política Online.
El expediente todavía está en una etapa inicial. Los hechos relatados por Morales deberán ser investigados y eventualmente acreditados por la Justicia.
Pero el episodio tiene una particularidad política: la denunciante deja el PAMI justo cuando el conflicto adquiere exposición pública.
Denuncia en PAMI San Luis: el episodio del aeropuerto
Uno de los principales hechos relatados por Morales ocurrió el 1 de junio, en el aeropuerto de San Luis.
Según declaró ante la Fiscalía, alrededor de las 19:30 se encontraba haciendo fila para viajar a Buenos Aires cuando Negri se colocó detrás de ella y le reclamó no haberle informado sobre una auditoría.
De acuerdo con su relato, esa auditoría habría sido ordenada por el Ministerio Público Fiscal y su existencia habría llegado a conocimiento del empresario a través de Mario Suárez, jefe del Departamento Médico del PAMI, cuya información debía manejarse con carácter confidencial.
Morales sostuvo que, después del descenso en Aeroparque, se produjo otro episodio.
Según su denuncia, Arrascaeta se acercó, le tomó el brazo y le reclamó que no dispusiera determinados cambios dentro del organismo.
Ante la negativa de la funcionaria, siempre de acuerdo con su declaración, la senadora le habría advertido que “iba a cortar cabezas”.
La frase, si fue pronunciada en los términos denunciados, tiene un peso político evidente.
Pero en términos judiciales sigue siendo eso: una acusación que deberá ser investigada.
Morales afirmó que después informó lo ocurrido a sus superiores del PAMI y que comenzó a sentirse amenazada.
También señaló que personas de su entorno habrían sido hostigadas y mencionó entre ellas a David Ocaña, Bartolo Abdala y su esposo, Ángel Fabián Gelabert.
Una reunión por un expediente federal
La denuncia incluye otro episodio que la exdirectora consideró relevante.
Morales relató una reunión con Negri y dos integrantes del área jurídica del PAMI, Cristian Niño y Eugenia Fernández Vergés, a raíz de un expediente remitido desde un Juzgado Federal.
Según su declaración, el empresario habría intentado intervenir sobre la respuesta que debía brindar el organismo.
La exfuncionaria afirmó que Negri le habría advertido que, si no respondían de la manera que él pretendía, podían incurrir en incumplimiento de sus deberes como funcionarios públicos.
Morales aseguró que esperaba una actitud “prepotente” y que tenía temor, por lo que decidió grabar la conversación.
El registro fue puesto a disposición de la Fiscalía como eventual elemento de prueba.
De acuerdo con su relato, durante esa reunión Negri habría mencionado la capacidad de intervención de su pareja y habría hecho referencias al ministro de Salud, Gabriel Lugones, además de supuestas influencias relacionadas con la senadora.
Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió efectivamente durante ese encuentro y qué valor probatorio puede tener la grabación.
Auditorías, prestadores y una pelea por el control
El trasfondo del conflicto está relacionado con las auditorías y los controles sobre prestadores médicos.
Morales sostuvo que durante su gestión detectó posibles irregularidades relacionadas con Negri y otros prestadores y que esas situaciones fueron comunicadas a sus superiores.
También afirmó que decidió retirar los permisos de acceso al sistema a dos profesionales vinculados con establecimientos de Villa Mercedes y Merlo después de detectar lo que consideró irregularidades.
Según su denuncia, posteriormente desde el PAMI central cuestionaron esa decisión.
La exfuncionaria interpretó que la reacción resultaba llamativa porque, según su versión, los prestadores no deberían haber tenido conocimiento de una cuestión administrativa interna.
Aquí aparece uno de los puntos centrales del expediente: quién controlaba a quién y hasta dónde llegaba la autonomía de la conducción local del PAMI.
Porque una auditoría médica puede ser un procedimiento administrativo.
Pero cuando alrededor de esa auditoría aparecen empresarios, funcionarios, legisladores, expedientes judiciales y acusaciones de amenazas, el asunto deja de ser solamente administrativo.
Morales pidió protección para ella y su familia
Al finalizar su declaración, Morales solicitó una medida de protección para ella y su familia.
La exdirectora argumentó que había recibido amenazas de Negri y Arrascaeta y manifestó que existía temor entre trabajadores del PAMI por la situación y por el supuesto “tipo de manejos” que atribuyó al empresario.
La Justicia deberá evaluar ahora si corresponde disponer medidas de protección y, fundamentalmente, si existen elementos que permitan sostener las acusaciones formuladas.
La diferencia entre una denuncia y una condena es elemental, pero en tiempos de redes sociales suele desaparecer a una velocidad sorprendente.
Y esta causa tiene todos los ingredientes para que eso ocurra: política nacional, salud, auditorías, empresarios, fueros, funcionarios y acusaciones cruzadas.
Cambio de conducción en medio del conflicto
El escenario se completa con un cambio institucional.
Morales asumió como directora ejecutiva del PAMI San Luis en septiembre de 2025 y permaneció menos de un año al frente del organismo.
Este lunes dejará formalmente el cargo.
La reemplazará Valeria Salinas, quien asumirá la conducción de la delegación provincial.
El cambio de autoridades se produce, entonces, mientras la denuncia presentada por Morales continúa su recorrido judicial.
Rodolfo Negri es empresario del sector de la salud y pareja de la senadora Ivanna Arrascaeta. Además, ocupa un cargo dentro del bloque de La Libertad Avanza en el Senado de la Nación.
Ese vínculo político vuelve especialmente sensible la denuncia.
No porque convierta automáticamente las acusaciones en ciertas, sino porque transforma un conflicto alrededor de una delegación del PAMI en un asunto que puede tener repercusiones dentro del oficialismo nacional.
La Justicia tendrá la última palabra
Por ahora, hay una denuncia, testimonios, una eventual grabación y una serie de hechos que deberán ser corroborados.
Morales sostiene que fue presionada y amenazada como consecuencia de controles y auditorías sobre prestadores.
La acusación también involucra a una senadora nacional.
Los denunciados, por su parte, deberán tener la posibilidad de ejercer su defensa y responder ante la Justicia.
El expediente tendrá que establecer si existieron las amenazas denunciadas, si hubo presiones para modificar decisiones administrativas, si las auditorías detectaron efectivamente irregularidades y si existió algún tipo de intervención política indebida.
Mientras tanto, el PAMI cambia de conducción.
Y el conflicto queda instalado.
En una provincia donde la política suele encontrar la manera de cruzarse con cada expediente sensible, esta vez el escenario suma un ingrediente particularmente delicado: el organismo que debe controlar prestaciones médicas aparece en el centro de una denuncia que habla precisamente de presiones sobre controles y auditorías.
La Justicia tendrá que separar el ruido político de los hechos.
Y eso, en estos tiempos, ya sería un comienzo bastante saludable.

