La provincia de San Luis recibió durante junio $145.615 millones en transferencias automáticas de origen nacional, pero el aumento nominal de los envíos no alcanzó para compensar la inflación. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la provincia registró una caída real interanual del 4,7%, una baja incluso superior al promedio nacional.
La expresión puede parecer un clásico de la política argentina —como las promesas de campaña o los anuncios de «reordenamiento fiscal»—, pero esta vez viene acompañada de números concretos y de un dato incómodo: la provincia recibió más dinero que el año pasado, aunque en la práctica terminó disponiendo de menos recursos.
De acuerdo con el último informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), San Luis percibió durante junio de 2026 un total de $145.615 millones en concepto de transferencias automáticas de origen nacional. La cifra representa un incremento nominal del 27,3% respecto del mismo mes de 2025.
Hasta ahí, cualquier funcionario podría preparar un gráfico ascendente y hablar de crecimiento. El problema aparece cuando entra en escena la inflación, esa variable que en Argentina tiene la costumbre de arruinar los festejos estadísticos.
Al ajustar los valores por inflación, el resultado cambia drásticamente: la provincia sufrió una caída real del 4,7%, ubicándose incluso por encima del promedio nacional, que registró una baja del 4,1%.
Caída de la coparticipación en San Luis: $7.212 millones menos en términos reales
El informe del IARAF estima que, medido a valores constantes, San Luis dejó de percibir el equivalente a $7.212 millones durante junio en comparación con igual mes del año pasado.
La cifra no es menor. Para cualquier administración provincial, una reducción de recursos de esa magnitud implica un margen más estrecho para afrontar gastos corrientes, inversiones, obras públicas o políticas de asistencia.
La paradoja, además, refleja una de las particularidades más persistentes de la economía argentina: recibir más pesos y, sin embargo, contar con menos capacidad real de gasto.
La situación tampoco mejora cuando se observa el acumulado del año.
Un primer semestre con saldo negativo
Entre enero y junio de 2026, San Luis recibió transferencias automáticas por $820.942 millones. El incremento nominal alcanzó el 28,8% respecto del primer semestre de 2025.
Sin embargo, nuevamente la inflación alteró la lectura optimista de los números corrientes. En términos reales, la provincia registró una caída acumulada del 3,2%.
El comportamiento provincial se ubicó levemente por encima del promedio nacional. Según el IARAF, el conjunto de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibió durante junio un total de $6,95 billones en transferencias automáticas, lo que implicó una caída real del 4,1%.
En tanto, durante el primer semestre, las transferencias nacionales alcanzaron los $39 billones, con una disminución real acumulada del 2,8%.
Menos recaudación, menos coparticipación
El informe atribuye el retroceso principalmente a la caída de la recaudación de los principales impuestos que integran la masa coparticipable.
Durante junio, la recaudación del Impuesto a las Ganancias registró una baja real del 14,2%, mientras que el IVA mostró una disminución del 4,1%.
En conjunto, ambos tributos experimentaron una caída real del 8%, impactando directamente sobre los recursos distribuidos a las provincias.
El dato vuelve a exponer una realidad estructural del federalismo fiscal argentino: cuando la economía se desacelera y la recaudación cae, las provincias sienten el efecto casi de manera inmediata.
Y aunque la discusión política suele concentrarse en quién recibe más o menos fondos de la Nación, la estadística de junio dejó una enseñanza bastante argentina: a veces el problema no es cuánto dinero entra, sino cuánto sobrevive después de pasar por el filtro de la inflación.



