Identidad Radical acusó a la conducción de Juan Álvarez Pinto de manipular la Convención Provincial y romper el estado de derecho dentro del partido.
La Unión Cívica Radical de San Luis atraviesa una de sus internas más tensas de los últimos años. Luego de la Convención Provincial realizada el 16 de mayo, el espacio Identidad Radical difundió un explosivo comunicado donde denuncia un “fraude total, absoluto y obsceno” dentro del partido.
La acusación apunta directamente contra la conducción partidaria vinculada a Juan Álvarez Pinto, a quien responsabilizan por haber impulsado una Convención “fraudulenta” desde su inicio hasta el momento de la votación.
El documento no utiliza medias tintas. Desde las primeras líneas sostiene que lo ocurrido “rompe el estado de derecho dentro de la Unión Cívica Radical”. Además, advierte sobre una supuesta manipulación institucional que, según denuncian, afectó la legitimidad del encuentro partidario.
La tensión interna no es nueva. Sin embargo, el nivel de dureza política y discursiva marca un salto importante dentro del radicalismo puntano. Sobre todo porque las acusaciones aparecen en medio del proceso de reconfiguración política de la UCR dentro de la coalición gobernante que conduce Claudio Poggi.
Según el comunicado, las irregularidades comenzaron durante la acreditación de convencionales. Allí, Identidad Radical asegura que se habilitaron integrantes “desde la conveniencia y la ilegalidad”, mientras se excluyó a otros miembros que, según afirman, tenían derecho legítimo a participar.
Pero la crítica más fuerte se concentra sobre el sistema de votación utilizado durante la Convención.
“Fraudulenta a la hora de votar”, sostiene el texto, cuestionando que no se haya realizado una votación nominal, tal como habría solicitado el ingeniero Fidel Haddad.
El sector opositor denuncia que la votación se realizó “contando al voleo las manos levantadas”, sin controles claros ni verificaciones precisas. A partir de eso, ponen en duda la legitimidad de los resultados finales y sostienen que “los números no son coincidentes con la realidad según quienes estábamos presentes”.
Además, el comunicado también apunta contra la modalidad virtual implementada durante el encuentro. Según Identidad Radical, el sistema “no cumplió con las normas legales” y habría sido utilizado de manera direccionada para beneficiar al oficialismo partidario.
“No admitiendo a ningún convencional de Identidad Radical, aduciendo un fallo que por lo visto fue amañado y discriminatorio”, expresa el documento.
La discusión ya dejó de ser meramente administrativa o partidaria. Ahora se transformó en una batalla política y simbólica sobre la identidad misma del radicalismo puntano.
En uno de los tramos más duros del comunicado, el sector opositor apela a la historia de la UCR para cuestionar el accionar de la conducción actual.
“La Unión Cívica Radical debe ser el guardián de la democracia y el estado de derecho”, remarcan. Y recuerdan que el partido nació “con el objetivo de terminar con el unicato de Juárez Celman, el fraude y la exclusión política”.
La referencia histórica no es casual. Identidad Radical intenta instalar la idea de que las prácticas denunciadas contradicen los valores fundacionales del partido centenario.
“Hoy esa situación se repite en el seno de nuestra Unión Cívica Radical distrito San Luis. Lamentable”, concluye el comunicado fechado el 17 de mayo de 2026.
El escenario abre un interrogante político importante hacia adelante. Mientras un sector del radicalismo apuesta a fortalecer su rol dentro del gobierno provincial y consolidar espacios de poder, otro grupo denuncia prácticas antidemocráticas y falta de transparencia interna.
La fractura expone una tensión que atraviesa hoy a muchos partidos tradicionales: la disputa entre conducción, representación y legitimidad política en tiempos de coaliciones y reacomodamientos de poder.
En San Luis, la pelea radical parece recién empezar. Y todo indica que la discusión interna ya dejó de ser silenciosa.

