La secretaría con rango ministerial será absorbida por Desarrollo Productivo y el 70% de los cargos políticos desaparecerá
El ajuste político en San Luis ya no parece una medida aislada. Por el contrario, empieza a consolidarse como una estrategia de poder. Después de la eliminación del Ministerio de Ciencia e Innovación, el gobernador Claudio Poggi avanzó ahora sobre otra estructura clave del organigrama provincial: la secretaría de Estado de Actividades Logísticas.
La decisión, que formará parte del nuevo proyecto de ley orgánica que será enviado a la Legislatura, implica la desaparición de una secretaría con jerarquía ministerial. Además, Poggi aceptó la renuncia de todos los funcionarios políticos del área.
En términos concretos, el nuevo esquema conservará únicamente las áreas consideradas estratégicas. Estas pasarán a depender del Ministerio de Desarrollo Productivo. Sin embargo, funcionarán apenas con el 30% de la actual planta política. El restante 70% será eliminado.
El Gobierno provincial justificó la medida bajo dos argumentos centrales: austeridad y eficiencia. Según explicaron oficialmente, la absorción de las actividades logísticas dentro de Desarrollo Productivo permitirá “eficientizar la ejecución de programas destinados a la conservación y fomento del empleo”.
A eso se suma otro dato político y económico relevante. La nueva estructura buscará potenciar programas elaborados junto al Consejo Federal de Inversiones y la CEPAL. El objetivo, según el Ejecutivo, será atraer mayores inversiones privadas y generar nuevas oportunidades laborales.
No obstante, detrás del discurso técnico vuelve a aparecer la dimensión política. Poggi no solo está achicando estructuras. También está redefiniendo el poder dentro del Estado provincial.
La señal es clara: ningún sector parece intocable. Y cada eliminación funciona como una demostración de autoridad política dentro del oficialismo y hacia afuera.
Además, el gobernador mantiene el mismo esquema aplicado en las últimas decisiones: recorte de cargos políticos sin afectar empleados públicos. Desde el Ejecutivo insistieron en que la medida alcanza exclusivamente a funcionarios políticos y no implicará despidos dentro de la planta estatal.
Sin embargo, el impacto político es inevitable. La eliminación de una secretaría con rango ministerial no pasa desapercibida. Mucho menos en un contexto de fuerte tensión interna, reclamos salariales y señales de desgaste económico.
En ese escenario, Poggi parece decidido a instalar un mensaje doble. Por un lado, mostrar austeridad frente a una provincia condicionada por la caída de recursos y el ajuste nacional impulsado por el presidente Javier Milei. Por otro, disciplinar estructuras políticas que hasta hace poco funcionaban con autonomía propia.
La estrategia también busca construir una narrativa de eficiencia. El Gobierno sostiene que menos cargos políticos significan un Estado más ágil. Pero la discusión de fondo sigue abierta: ¿la reducción de estructuras realmente mejora la gestión o simplemente concentra más poder?
Además, la desaparición de áreas específicas genera interrogantes sobre la capacidad técnica del Estado provincial para sostener políticas estratégicas a largo plazo. En este caso, logística y desarrollo productivo son sectores sensibles para una provincia que busca atraer inversiones y ampliar empleo privado.
Mientras tanto, Poggi confirmó que continuará evaluando cada área funcional del Gobierno durante las próximas dos semanas. Luego de ese análisis, terminará de diseñar la nueva ley orgánica de ministerios que reconfigurará por completo el mapa político del Ejecutivo provincial.
Así, la “motosierra política” avanza ministerio por ministerio. Y en San Luis ya nadie descarta nuevas eliminaciones.
Porque detrás de cada ajuste administrativo, también se juega una batalla de liderazgo.

