Desde el entorno de Alberto Rodríguez Saá negaron cualquier acercamiento con Todos Unidos y acusaron al espacio de “confundir a la gente”
La supuesta unidad del peronismo en San Luis duró poco. Muy poco. Después de varios días de rumores, especulaciones y movimientos políticos alrededor del anunciado “Locro Patrio por la Unidad del Peronismo”, el Partido Justicialista salió a marcar la cancha. Y lo hizo con dureza.
Desde el entorno más cercano a Alberto Rodríguez Saá negaron de manera contundente cualquier posibilidad de diálogo con el sector de Todos Unidos, el espacio que lidera Adolfo Rodríguez Saá y que actualmente integra la coalición oficialista junto al gobernador Claudio Poggi.
La respuesta política no deja margen para interpretaciones. «No hay reunión programada ni diálogo», aseguró un dirigente cercano a la conducción del PJ provincial. La frase cayó como un baldazo de agua fría sobre quienes especulaban con una reconciliación histórica entre los hermanos Rodríguez Saá.
Sin embargo, el rechazo no quedó ahí. El mismo dirigente fue todavía más lejos y apuntó directamente contra la pertenencia política de Todos Unidos: «Es muy difícil que esto se concrete mientras ellos sigan perteneciendo a la coalición con Poggi y por ende con el presidente Milei y Macri».
La declaración expone el núcleo del conflicto. Para el PJ que responde a Alberto Rodríguez Saá, no existe posibilidad de reconstrucción mientras el adolfismo continúe dentro del esquema político que sostiene al oficialismo provincial.
Además, desde el justicialismo manifestaron un “fuerte malestar” por la utilización del concepto de unidad peronista en la convocatoria del locro previsto para el 24 de mayo en Toro Negro.
Según expresaron, quienes promocionan el evento “están hablando de un lugar que no les es propio”, ya que la creación de Todos Unidos significó, en los hechos, una ruptura con el Partido Justicialista.
En otras palabras, la discusión ya no es solamente electoral ni estratégica. También es simbólica. Y apunta directamente a quién puede adjudicarse hoy la representación del peronismo puntano.
En ese contexto, la fuente consultada endureció aún más el tono: «Es imposible dialogar mientras ellos pertenezcan al oficialismo provincial que persigue a compañeros, manipula la justicia y mantiene a la provincia en un clima de atraso y pobreza».
La frase marca un punto de quiebre político. Porque no solo rechaza el acercamiento con Adolfo Rodríguez Saá, sino que además coloca al espacio Todos Unidos dentro de las responsabilidades políticas del gobierno de Claudio Poggi.
Por si quedaban dudas, el dirigente insistió: «Mientras se continúe confundiendo a la gente, en el sentido de decir que pertenecen al justicialismo, lo que no es cierto. Pertenecen al partido Todos Unidos que está en la coalición con el oficialismo. Eso no es peronismo».
La definición es fuerte. Y deja al descubierto una pelea mucho más profunda que una simple interna partidaria. Lo que está en disputa es el control del relato, la identidad política y el liderazgo opositor de cara a 2027.
Mientras tanto, el llamado “Locro de la Unidad” quedó envuelto en incertidumbre. Lo que inicialmente parecía un gesto de acercamiento entre sectores históricos del peronismo, hoy aparece como un nuevo escenario de confrontación.
Además, la tensión llega en un momento delicado para el oficialismo provincial. Las recientes decisiones de Poggi, como la eliminación de ministerios y secretarías, ya habían generado ruido dentro de sectores aliados al adolfismo.
Por eso, el mensaje del PJ también puede leerse como una advertencia política. Alberto Rodríguez Saá parece decidido a no regalar centralidad ni legitimidad dentro del peronismo puntano.
Así, la famosa unidad aparece cada vez más lejana. Y el locro que prometía reconciliación terminó destapando una interna que sigue ardiendo.

