La interna radical ya tiene todos los ingredientes de una clásica pelea política argentina: sectores enfrentados, acusaciones cruzadas, alianzas de último momento y una discusión de fondo sobre quién representa realmente la identidad de la UCR.
De cara a las elecciones internas de la Unión Cívica Radical, el escenario provincial empieza a calentarse. Y no precisamente por una cuestión meteorológica.
Un documento difundido por Daniel Borsotto, integrante de Identidad Radical, plantea una lectura durísima sobre la disputa por la conducción partidaria y cuestiona abiertamente al sector que actualmente conduce la estructura radical provincial.
El mensaje marca una frontera política muy clara: de un lado, Identidad Radical. Del otro, la dirigencia actual, a la que Borsotto vincula directamente con el gobernador Claudio Poggi.
La interna, en otras palabras, dejó de ser una discusión de pasillo.
Ahora tiene comunicado, nombres propios y munición política.
Identidad Radical busca recuperar las urnas y la identidad partidaria
Borsotto sostiene que Identidad Radical logró consolidarse en distintos puntos de la provincia a partir de un trabajo político basado, según su propia definición, en el “capital humano” y en dirigentes que mantienen “las manos limpias”.
La referencia no es casual.
El dirigente cuestiona que su espacio haya recurrido a la compra de voluntades, al reparto de cargos estatales o a promesas personales financiadas con recursos públicos.
Desde esa perspectiva, el sector que integra intenta presentarse como una alternativa frente a una estructura partidaria que, según su mirada, habría perdido autonomía.
En el texto también reivindica el trabajo realizado durante los últimos dos años por Daniel Mariani, a quien ubica como uno de los principales impulsores de esta construcción interna.
Borsotto asegura que el espacio fue sumando dirigentes y afiliados bajo una premisa concreta: recuperar la participación interna y devolverle al afiliado radical el protagonismo.
La frase elegida para sintetizar esa idea es contundente: “Volver a las urnas es volver a las raíces”.
Y ahí aparece uno de los principales ejes de la disputa.
Porque la elección interna no se presenta solamente como una pelea por cargos partidarios. Al menos desde Identidad Radical, se intenta convertirla en una discusión sobre qué tipo de UCR quiere sobrevivir políticamente en San Luis.
La alianza que Borsotto cuestiona
El segundo capítulo del mensaje apunta directamente contra la dirigencia actual.
Según Borsotto, el sector que conduce actualmente la UCR —al que identifica políticamente con Claudio Poggi— habría evitado competir en soledad y optado por una alianza entre otros cinco sectores internos.
El dirigente sostiene, además, que esos espacios estarían vinculados a dirigentes “rentados por el Estado provincial”.
Se trata de una acusación política fuerte que aparece como uno de los principales argumentos de la confrontación interna.
Desde la mirada de Identidad Radical, esa alianza no respondería a una estrategia destinada a fortalecer al partido, sino a intereses personales y a la conservación de espacios de poder.
Borsotto utiliza una palabra particularmente gráfica para describir esa disputa: “morrales”.
La expresión busca instalar la idea de que detrás de la discusión partidaria habría beneficios concretos, cargos y recursos públicos.
La acusación es severa. Y, como corresponde en cualquier disputa política, deberá ser contrastada con las respuestas de los sectores señalados.
Porque una interna partidaria tiene una particularidad: los enemigos de hoy pueden ser los compañeros de lista de mañana. La política argentina tiene una memoria bastante selectiva cuando aparecen lugares disponibles.
Una pelea que excede los cargos
El documento también plantea una discusión de fondo: la relación entre la UCR y el poder provincial.
Borsotto acusa al sector que responde a Poggi de haber abandonado las banderas históricas del radicalismo y sostiene que sus dirigentes tendrían intereses personales antes que una agenda vinculada con los problemas de los ciudadanos y de los propios afiliados.
La crítica llega incluso más lejos.
El dirigente afirma que este grupo estaría intentando “enterrar la historia radical” en el “cementerio del peronismo”, bajo la conducción de Poggi.
Es, probablemente, la metáfora más política de todo el documento.
Y también la más incómoda.
Porque detrás de ella aparece una pregunta que seguramente atravesará toda la campaña interna: ¿la UCR debe funcionar como una estructura autónoma con identidad propia o como parte de una construcción política más amplia alrededor del actual gobierno provincial?
Ese será uno de los debates centrales.
La UCR se prepara para una interna con mucho más que cargos en juego
La disputa radical empieza a adquirir volumen y, con ella, aparecen las primeras definiciones públicas.
Identidad Radical busca mostrarse como una construcción desde abajo, apoyada en afiliados y dirigentes que reivindican la recuperación de la democracia interna.
El sector enfrentado, en cambio, deberá responder a las acusaciones de dependencia política, utilización de recursos estatales y pérdida de identidad partidaria.
Por ahora, la discusión está planteada.
Y bastante lejos de la diplomacia.
Borsotto cerró su mensaje con tres consignas clásicas del radicalismo: “¡Viva la democracia! ¡Viva la Argentina de pie! ¡Viva la UCR!”
La interna recién comienza, pero el tono ya está definido.
Habrá urnas, seguramente.
Habrá listas.
Habrá dirigentes intentando explicar por qué ellos representan la verdadera identidad radical.
Y, como suele suceder en la política argentina, probablemente también habrá alguna fotografía de antiguos adversarios abrazándose después de las elecciones para explicar que, en realidad, siempre estuvieron trabajando por la unidad.
Mientras tanto, la UCR puntana entra en modo interna.
Y cuando el radicalismo discute quién es más radical que el otro, hasta las paredes del comité parecen pedir una elección.

