Oposición de Villa de Merlo: choripán, diálogo y un primer intento de unidad rumbo a 2027

La oposición de Villa de Merlo dio este domingo un primer paso para intentar construir una alternativa electoral común de cara a 2027. Peronistas de distintas vertientes, socialistas, kirchneristas, gremialistas, independientes y sectores vecinales compartieron una jornada donde hubo choripán, diálogo y, por ahora, ninguna candidatura cerrada.

En política hay reuniones que empiezan con documentos, otras con discursos y algunas, aparentemente, con choripán.

Este domingo, la oposición de Villa de Merlo eligió justamente esa última opción para dar un primer paso en la construcción de una eventual alternativa electoral común de cara a 2027.

Desde el mediodía, dirigentes y referentes de distintos espacios compartieron una jornada que tuvo comida, conversaciones y algo bastante más difícil de conseguir en política: voluntad de sentarse en la misma mesa.

No hubo lanzamiento de candidaturas. Tampoco foto de unidad histórica ni proclamaciones épicas.

Pero hubo algo que, a esta altura, puede resultar bastante más importante: se sentaron a hablar.

Y en la política argentina, eso ya puede ser considerado un pequeño milagro administrativo.

La oposición de Villa de Merlo intenta dejar diferencias afuera

La particularidad del encuentro estuvo en la diversidad de los sectores que participaron.

Confluyeron distintas vertientes del peronismo, incluidos sectores identificados con el albertismo y el adolfismo; espacios socialistas y kirchneristas; representantes gremiales; independientes y sectores vecinales.

Entre los presentes estuvieron Gastón Fonseca, Walter Pollo, Lucía Miranda, Ana Laura Ferrarotti, Mariano Stinga, Virginia Morales y Carlos Núñez, entre otros referentes.

Una foto políticamente heterogénea.

Y justamente ahí parece estar el desafío.

La idea que comenzó a circular entre los participantes es que las diferencias provinciales no necesariamente tienen que convertirse en un obstáculo para construir una propuesta exclusivamente local.

Dicho de otra manera: para discutir Merlo, primero hay que hablar de Merlo.

El resto puede esperar.

Al menos por ahora.

Un frente municipal para disputar el poder

Detrás de la reunión empieza a aparecer una posibilidad concreta: construir un espacio político estrictamente local, eventualmente bajo la figura de un partido vecinal, con capacidad para competir por los cargos municipales en las elecciones de 2027.

El objetivo sería ambicioso: conformar un gran frente electoral merlino capaz de disputar el gobierno municipal al radicalismo.

Pero todavía hay más preguntas que respuestas.

No existe un candidato definido.

No hay un acuerdo electoral cerrado.

Tampoco está resuelto cómo participaría cada sector ni cuál sería el mecanismo para seleccionar las candidaturas.

Y eso, probablemente, sea lo más difícil.

Porque juntarse alrededor de una mesa es una cosa.

Repartir lugares en una lista es otra.

La política tiene esa extraña capacidad de convertir un choripán compartido en una negociación por el quinto lugar de la lista de concejales.

Por ahora, sin embargo, nadie parece querer adelantar esa discusión.

La idea: primero Merlo, después la provincia

Uno de los puntos que aparece con mayor claridad es la intención de separar, al menos durante esta primera etapa, la discusión municipal de las diferencias políticas que mantienen los distintos sectores en el ámbito provincial.

El planteo es sencillo en su formulación, aunque bastante más complejo en la práctica.

Construir un acuerdo para Merlo entre dirigentes que pueden pertenecer a espacios diferentes fuera de la ciudad.

Es decir, una alianza por territorio antes que por identidad partidaria.

El objetivo sería encontrar puntos de coincidencia alrededor de los problemas y necesidades del municipio y, desde allí, elaborar una propuesta electoral común.

La competencia provincial quedaría para más adelante.

Primero, Merlo.

Después se verá.

Todavía falta para el “humo blanco”

Los propios participantes reconocen que el acuerdo todavía está lejos de estar cerrado.

Algunos señalaron a que falta para alcanzar el famoso “humo blanco”, pero coincidieron en una cuestión central: el camino iniciado es el correcto.

La valoración compartida fue que existe voluntad para continuar conversando, incorporar nuevos sectores y explorar una alternativa electoral común.

Ahora comienza la parte menos fotogénica de la política.

La que no suele aparecer en las redes.

El armado fino.

Las reuniones pequeñas.

Los llamados telefónicos.

La discusión de nombres.

Los acuerdos y desacuerdos.

Y, sobre todo, la búsqueda de un mecanismo que permita definir quién encabezará la eventual propuesta.

Porque una alianza puede nacer con mucha voluntad, pero tarde o temprano aparece la pregunta que suele poner a prueba cualquier unidad: ¿quién encabeza?

Ahí comienza otra película.

El desafío de encontrar una figura para la Intendencia

La eventual construcción opositora deberá resolver, además, una cuestión central: encontrar una figura capaz de representar al conjunto y competir por la Intendencia.

No alcanza con sumar dirigentes.

Tampoco con reunir estructuras partidarias.

Hace falta alguien que pueda convertirse en referencia electoral de un espacio que, por definición, sería diverso.

Ese será probablemente uno de los mayores desafíos de las próximas etapas.

Por ahora, la prioridad parece ser ampliar la mesa e incorporar a quienes no participaron de este primer encuentro pero ya expresaron interés en sumarse.

La estrategia es avanzar sin cerrar demasiado pronto las puertas.

Y quizás allí esté la clave.

Porque si algo suele romper las alianzas políticas antes de tiempo es la ansiedad por definir candidaturas cuando todavía ni siquiera terminó de definirse el proyecto.

El 2027 empieza a mover las fichas

Villa de Merlo todavía está lejos de una elección.

Pero la política tiene sus propios calendarios.

Mientras algunos esperan los plazos formales, otros empiezan a construir escenarios posibles.

La reunión de este domingo no constituye todavía una alianza electoral.

Mucho menos una candidatura.

Es apenas un primer paso.

Pero también puede ser el comienzo de algo que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: sectores políticos con historias, pertenencias y diferencias distintas intentando construir una propuesta común exclusivamente para la ciudad.

Hubo choripán.

Hubo diálogo.

Hubo coincidencias.

Y, por ahora, nadie se levantó de la mesa tirándole la silla al de al lado.

En política argentina, tampoco es poco.

El verdadero desafío llegará después, cuando haya que transformar esa conversación en una estructura, una propuesta, un mecanismo para elegir candidatos y, finalmente, una boleta.

Hasta entonces, la oposición merlina seguirá conversando.

El 2027 todavía no tiene nombres definitivos.

Pero ya empieza a tener comensales.

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