Mientras el PJ y La Libertad Avanza en La Punta parecen encontrar en las redes sociales uno de sus principales campos de batalla, Adolfo Rodríguez Saá eligió otro camino: territorio, reuniones, vecinos y dirigentes. Con el 2027 cada vez más cerca, el histórico dirigente peronista volvió a desplegar una estrategia conocida: caminar la provincia, escuchar demandas y construir acuerdos cara a cara.
Hay dos maneras bastante diferentes de hacer política en estos tiempos.
Una consiste en sentarse frente a una pantalla, abrir las redes sociales, escribir un posteo, responder comentarios, atacar a la prensa, contestar al adversario y esperar que el algoritmo haga el resto.
La otra implica salir de la pantalla.
Caminar.
Sentarse con vecinos.
Escuchar problemas.
Reunirse con dirigentes.
Y, eventualmente, asumir compromisos.
En La Punta, mientras el PJ y La Libertad Avanza parecen concentrar buena parte de su actividad política en la discusión virtual, el espacio Todos Unidos viene intentando recuperar una vieja fórmula de la política argentina: territorio, presencia y contacto directo.
Y en ese esquema aparece una figura conocida: Adolfo Rodríguez Saá.
Con las elecciones de 2027 cada vez más cerca, el exgobernador volvió a recorrer localidades y barrios de la provincia en busca de algo que ningún “like” garantiza: voluntades políticas.
Adolfo Rodríguez Saá en La Punta y el problema del agua
Durante el último fin de semana, Rodríguez Saá participó junto a dirigentes de una reunión con vecinos del barrio San Benito, en La Punta.
Uno de los temas centrales del encuentro fue el agua potable, un problema que no necesita demasiada presentación para quienes viven en la ciudad.
Según lo planteado durante la reunión, Rodríguez Saá recordó que durante su gestión se realizaron importantes inversiones vinculadas a los diques y a los grandes acueductos, aunque reconoció que todavía resta completar el recorrido para que ese recurso llegue en condiciones adecuadas a determinados puntos de la provincia.
El planteo político fue concreto: hoy el agua cruda llega a distintos sectores, pero el desafío está en completar el sistema para garantizar el acceso al agua potable.
Y allí apareció uno de esos compromisos que después habrá que medir contra los hechos.
Rodríguez Saá aseguró que, si vuelve a tener responsabilidades de gobierno, durante los primeros días de campaña declarará la emergencia de todo el sistema de agua de San Luis.
Promesa electoral, compromiso político o diagnóstico de una deuda pendiente. El tiempo dirá.
Pero hay algo que resulta evidente: el agua vuelve a ocupar un lugar central en la conversación política de La Punta.
Y cuando un dirigente habla de 2027 antes de que llegue 2027, queda bastante claro que la campaña, al menos en términos políticos, ya empezó.
Mientras tanto, las redes hacen su trabajo
En paralelo, Jorge Villegas difundió en sus redes sociales un mensaje con una consigna que parece resumir la estrategia de su espacio: “La Punta se prepara para el futuro”.
Villegas contó que mantuvo una reunión con uno de los equipos de trabajo que impulsa “una nueva forma de pensar y construir La Punta”.
El mensaje habla de nuevas ideas, nuevos métodos y un nuevo sistema de trabajo, con el futuro de la ciudad y las oportunidades para los vecinos como eje.
También aparece una palabra que en política suele tener múltiples interpretaciones y todavía más candidatos: unidad.
“Unidad, trabajo y compromiso”, planteó Villegas.
La frase no es casual. Tampoco lo es el momento.
La Punta comienza a convertirse, otra vez, en un territorio donde diferentes espacios empiezan a mover sus piezas de cara a una elección que todavía está a distancia, pero que ya ocupa buena parte de las conversaciones políticas.
La vieja política contra la política del muro
Y acá aparece una diferencia interesante.
Las últimas elecciones demostraron hasta qué punto las redes sociales se convirtieron en un campo de batalla político. Muchos de quienes hoy ocupan cargos importantes construyeron parte de su posicionamiento en esa disputa permanente de publicaciones, videos, críticas, respuestas y contrarespuestas.
La política digital llegó para quedarse.
Pero Rodríguez Saá parece haber decidido complementar —o directamente contraponer— esa lógica con una herramienta bastante menos moderna: ir a hablar con la gente.
Sí, esa tecnología antigua que todavía funciona.
No requiere batería, conexión 5G ni miles de seguidores.
Se llama territorio.
En El Volcán, días atrás, el espacio de Rodríguez Saá ya había realizado una actividad política que reunió a militantes, partidos aliados y dirigentes de distintos departamentos.
El encuentro incluyó representantes de Ayacucho, Belgrano, Chacabuco, Coronel Pringles, Gobernador Dupuy, Juan Martín de Pueyrredón, Junín y San Martín.
El mensaje político fue claro: organización territorial, construcción de equipos y presencia en las localidades.
“Estamos dando pasos trascendentes y construyendo un gran equipo de dirigentes”, fue la definición utilizada por el espacio.
Y volvió a aparecer la misma idea: el futuro no se espera, se construye.
Rodríguez Saá vuelve a recorrer la provincia
La imagen recuerda inevitablemente a otros tiempos.
En 2017, Rodríguez Saá recorrió nuevamente buena parte de la provincia buscando reunir voluntades y recuperar protagonismo político. Ahora la escena vuelve a repetirse, aunque el contexto es completamente diferente.
El peronismo puntano ya no tiene el mismo escenario político.
La Libertad Avanza quiere irrumpir con fuerza aunque no se ven muchas voluntades o avales que les den mas del 10%.
Las redes sociales modificaron las formas de comunicación.
Los dirigentes compiten por atención en un ecosistema donde una publicación puede generar más repercusión que una reunión partidaria.
Pero Rodríguez Saá eligió una estrategia que conoce de memoria.
Recorrer. Escuchar. Reunir. Comprometerse.
La pregunta, naturalmente, es cuánto de esa construcción territorial podrá traducirse en votos cuando llegue el momento.
Porque sentarse con vecinos es importante.
Escuchar demandas también.
Pero en política hay una instancia que no admite interpretación editorial: la urna.
Y allí es donde todos los posteos, las reuniones, las promesas y las caminatas terminan enfrentándose con la única encuesta que no permite comentarios ni “me gusta”.
La Punta empieza a mirar el 2027
Mientras algunos espacios parecen disputar el presente desde las redes, otros ya están tratando de construir el futuro desde el territorio.
En La Punta, esa diferencia comienza a hacerse visible.
De un lado, la política del posteo, la denuncia, la respuesta y la pelea virtual.
Del otro, dirigentes que recorren barrios, se sientan con vecinos y empiezan a hablar de problemas concretos.
No significa que una estrategia invalide automáticamente a la otra.
Las redes movilizan, instalan nombres y construyen agenda.
El territorio, en cambio, permite medir algo bastante más incómodo: qué piensa realmente la gente cuando el teléfono queda sobre la mesa.
Y en esa disputa silenciosa empieza a jugarse buena parte del 2027.
Rodríguez Saá ya puso una ficha.
Ahora habrá que ver cuántas voluntades logra reunir.
Porque en política, como en el truco, una cosa es mostrar las cartas en Facebook y otra muy distinta es sentarse a jugar la mano completa.

