En un encuentro del PJ puntano, Alberto Rodríguez Saá cuestionó las contradicciones del Gobierno nacional sobre Malvinas, valoró el discurso de Javier Milei y reclamó que la cuestión soberana atraviese las políticas del Estado.
El Partido Justicialista de San Luis volvió a mostrar ritmo político este viernes con una convocatoria lejos de la mistica de años anteriores, bajo el lema “El Motor está en marcha”, en un encuentro abierto a la comunidad que tuvo como consigna la reconstrucción de la provincia. La sede partidaria de Héroes de Malvinas 702 quedó lejos del desborde de gente como años anteriores donde la misma heroes de malvina debia ser cortada y, en una escena cargada de simbología para los militantes, tres palabras resumieron el espíritu de la jornada: paz, respeto y humildad.
Pero si hubo una voz que concentró buena parte de la atención fue la de Alberto Rodríguez Saá.
El exgobernador aprovechó el encuentro para realizar una lectura del escenario nacional y provincial, aunque puso especial énfasis en una cuestión que volvió a ocupar un lugar central en su discurso: la soberanía sobre las Islas Malvinas.
Y allí apareció una particularidad política que Rodríguez Saá no dejó pasar.
Alberto Rodríguez Saá y Malvinas: el reconocimiento a Milei que vino con advertencia
Rodríguez Saá analizó el reciente discurso del presidente Javier Milei por cadena nacional y comenzó con una valoración que, dentro de su posicionamiento político, no era menor.
Dijo que el mensaje presidencial había sido “muy interesante” y hasta “bueno” en sus formas. Pero inmediatamente después introdujo una distinción entre la forma y el fondo.
Para el dirigente peronista, todo aquello que Milei expresó sobre Malvinas estuvo bien.
“Porque las Malvinas son argentinas”, sostuvo, al considerar que el Presidente de la Nación debe afirmar esa posición y hacerlo incluso de manera enfática.
Hasta ahí, coincidencia.
El problema, para Rodríguez Saá, aparece cuando esa definición se contrasta con otros posicionamientos y antecedentes mencionados durante su intervención.
El exgobernador recordó que Milei ha elogiado y manifestado admiración por Margaret Thatcher, a quien calificó como “la primera ministra genocida”, y planteó la contradicción que, desde su mirada, existe entre esa admiración y un discurso presidencial que ahora reivindica con fuerza la cuestión Malvinas.
Sin embargo, lejos de rechazar de plano el mensaje, Rodríguez Saá planteó una lectura política distinta: “Es muy bueno, significa un comienzo de malvinización”, afirmó.
La palabra quedó instalada.
Malvinizar.
No como una consigna aislada, sino como una demanda para que la cuestión de la soberanía atraviese al conjunto del Gobierno nacional.
“Nos gusta que hable de Malvinas”, señaló Rodríguez Saá, antes de reclamar que el canciller, el ministro del Interior y el resto de los integrantes del Gabinete incorporen esa mirada a sus respectivas políticas.
En otras palabras: si Malvinas vuelve al discurso presidencial, el desafío —según la lectura del exgobernador— es que no quede solamente en el discurso.
El petróleo, la Antártida y una pregunta que quedó sin respuesta
Rodríguez Saá llevó entonces la discusión desde el plano simbólico hacia una cuestión concreta: los recursos naturales.
En ese punto destacó la intervención del diputado nacional por San Luis Jorge “Gato” Fernández, a quien presentó como el único legislador que, durante una exposición del jefe de Gabinete en la Cámara de Diputados, preguntó específicamente por la situación del petróleo en Malvinas.
Según relató Rodríguez Saá, Fernández formuló la pregunta y posteriormente la diputada Bregman se sumó al pedido.
La respuesta, según el relato realizado durante el encuentro, no llegó.
Ese episodio fue utilizado por el dirigente peronista para poner sobre la mesa una preocupación más amplia: la relación entre Malvinas, los recursos naturales y los intereses existentes en el Atlántico Sur y la Antártida.
La discusión, de ese modo, dejó de ser únicamente histórica para transformarse también en una cuestión política y económica dentro del planteo realizado ante la militancia.
Del discurso presidencial a la militancia: el PJ busca reconstruir
El contexto elegido para plantear esta discusión tampoco fue casual.
El encuentro del PJ puntano se presentó bajo el lema “El Motor está en marcha” y como una convocatoria abierta a toda la comunidad con el objetivo declarado de “reconstruir San Luis”.
La sede partidaria llena funcionó como una demostración de presencia política y militante.
Sobre una de las paredes, las palabras paz, respeto y humildad buscaban condensar una nueva etapa para el espacio, bajo la idea de “verse en el otro”.
En ese escenario, la intervención de Rodríguez Saá combinó la discusión nacional con una reivindicación de la participación popular en torno a Malvinas.
Y allí apareció otro episodio que el exgobernador eligió recuperar.
Recordó la acción de jóvenes que, durante un evento internacional, confeccionaron artesanalmente una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”, en un contexto en el que, según relató, no estaba permitido exhibir elementos vinculados con la cuestión Malvinas.
La historia tuvo después otro capítulo cuando jugadores de la Selección, entre ellos Lo Celso, levantaron la bandera.
Para Rodríguez Saá, aquel gesto tuvo un valor político que trascendió a sus protagonistas.
“Estos chicos deberían estar en los libros de historia”
El exgobernador reivindicó especialmente a aquellos jóvenes y consideró que sus nombres deberían ser conocidos y formar parte de los libros de historia argentina.
Su relato buscó poner el foco en una dimensión diferente de la cuestión Malvinas: la que nace desde abajo, desde la sociedad, desde la espontaneidad y desde una identidad que no necesita demasiadas explicaciones.
“Comenzó en Argentina a resonar el tema Malvinas”, afirmó Rodríguez Saá, vinculando aquel episodio con una recuperación de la conciencia social sobre la soberanía.
En esa mirada, la llamada “malvinización” no debería depender exclusivamente de discursos oficiales. También aparece como una construcción social y política.
Ese fue, quizás, uno de los mensajes más fuertes de su intervención.
El dirigente peronista no negó el valor del discurso presidencial. Al contrario: lo reconoció expresamente. Pero marcó que una definición sobre Malvinas adquiere otra dimensión cuando se traduce en decisiones, políticas y posiciones concretas.
Y mientras el PJ puntano buscó mostrar una imagen de reconstrucción alrededor de “paz, respeto y humildad”, Rodríguez Saá eligió llevar la discusión hacia un terreno donde la historia, la soberanía, la política internacional y los recursos naturales se cruzan.
La pregunta que dejó planteada, en definitiva, fue política: ¿Malvinas será solamente una parte del discurso o se convertirá realmente en una política de Estado?
Para Rodríguez Saá, el primer paso ya ocurrió. Ahora, según su propia interpretación, habrá que ver si esa “malvinización” alcanza también a la Cancillería, al Ministerio del Interior y al resto del Gobierno.
Y ahí es donde el discurso empieza a convertirse en una prueba política.

