Reforma parcial de la Constitución provincial: el oficialismo destaca el consenso y apunta a limitar el poder

La Legislatura aprobó la necesidad de una reforma parcial de la Constitución de San Luis con dos tercios de los votos. Martín Olivero defendió el proyecto y destacó la búsqueda de mayor institucionalidad y límites al poder.

La reforma parcial de la Constitución provincial dio este miércoles su primer gran paso en la Legislatura de San Luis. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto impulsado por el gobernador Claudio Poggi que declara la necesidad de modificar parcialmente la Carta Magna, con una mayoría de dos tercios de los legisladores.

Desde el oficialismo interpretaron el resultado como una señal política de peso. El senador provincial Martín Olivero sostuvo que la votación “marca el gran consenso que tiene esta reforma” y destacó que el objetivo central es avanzar hacia un esquema institucional con mayor previsibilidad y menos dependencia de los liderazgos personales.

La discusión, sin embargo, no se agota en una votación legislativa. El proyecto abre ahora el camino hacia la elección de convencionales constituyentes, prevista para el año próximo, quienes tendrán la tarea de definir finalmente la letra de los cambios.

Reforma parcial de la Constitución provincial: el oficialismo pone el foco en las instituciones

Para Olivero, el punto más importante de la reforma es “fortalecer las instituciones” y avanzar hacia un modelo en el que el poder tenga mayores límites.

El senador planteó que la iniciativa busca “sacar el personalismo del poder y hacerlo mucho más institucional”. En esa línea ubicó una de las modificaciones más significativas: la autolimitación del gobernador, que solamente podría ser reelegido una vez.

Olivero comparó ese esquema con el existente en Estados Unidos y sostuvo que la restricción permitiría evitar que una misma persona permanezca durante numerosos períodos al frente del Ejecutivo provincial.

La idea, según su interpretación, apunta a modificar una lógica política en la que los liderazgos individuales terminan ocupando demasiado espacio. O, dicho en términos sencillos: que el poder sobreviva a las personas y no dependa eternamente de ellas.

Entre los cambios que destacó también aparecen modificaciones en la estructura de la Justicia, con una Defensoría y una Fiscalía con mayor poder e independencia, además de la creación de la figura del Comisario del Agua, destinada a encargarse del recurso hídrico de toda la provincia.

Olivero mencionó además las limitaciones vinculadas con los procesos electorales y la posibilidad de establecer elecciones simultáneas cada cuatro años como otro de los puntos centrales de la iniciativa.

Dos tercios de los votos y una discusión política inevitable

La aprobación consiguió una mayoría de dos tercios en Diputados, un número que el oficialismo considera particularmente significativo.

Olivero remarcó que no se trata de una votación menor para una coalición que lleva dos años y medio en el Gobierno y que está encabezada por Poggi.

El senador también respondió a las críticas de sectores opositores que cuestionaron la falta de diálogo durante el proceso de elaboración del proyecto.

Según sostuvo, hubo más de ocho reuniones con distintas instituciones, entre ellas el Poder Judicial, la Iglesia y partidos políticos con representación legislativa.

Su argumento es que existió un proceso de discusión previo, aunque cuestionó la participación de la oposición. Puntualmente, afirmó que el Justicialismo no asistió a las reuniones de las comisiones del Senado.

La lectura oficialista es clara: si una reforma constitucional consigue dos tercios en la Legislatura, el resultado expresa un consenso político considerable.

La oposición, según el propio relato de Olivero, sostiene una mirada diferente y cuestiona el proceso de diálogo. Esa discusión política continuará seguramente alrededor del proyecto y, especialmente, de su implementación.

Un cambio de época en la política provincial

Olivero fue más allá de la aritmética legislativa y ubicó la reforma dentro de una perspectiva política más amplia.

Subrayó que San Luis estuvo gobernada durante los últimos 36 años por el mismo signo político y consideró que el respaldo obtenido por la iniciativa adquiere mayor relevancia en ese contexto.

Para el senador, que una coalición con apenas dos años y medio de gestión consiga los votos necesarios para impulsar una reforma constitucional constituye una señal de respaldo significativa.

Pero el argumento central vuelve a ser el mismo: despersonalizar el poder.

“Esto de despersonalizar es pasar de un Gobierno de personas con fuerte liderazgo a un Gobierno de las instituciones”, sostuvo Olivero al explicar el fundamento principal de la reforma.

La propuesta busca, según sus palabras, que el gobernador tenga solamente la posibilidad de ejercer el cargo dos veces en su vida. El objetivo declarado es fortalecer a las instituciones, a los partidos políticos y a los dirigentes que aspiren a llegar algún día a la Primera Magistratura.

El planteo apunta directamente contra la posibilidad de que una o dos figuras concentren el poder durante cuatro, cinco o seis períodos.

El próximo capítulo: los convencionales constituyentes

La aprobación de la necesidad de reforma no significa todavía que la Constitución haya cambiado.

El próximo paso, de acuerdo con lo señalado por Olivero, será la convocatoria del año próximo para elegir a los asambleístas constituyentes, quienes tendrán la responsabilidad de trabajar sobre los puntos incluidos en la declaración de necesidad de reforma.

Es allí donde comenzará la segunda etapa del proceso.

La Legislatura ya dio el primer paso político. Ahora llegará el momento de discutir la letra concreta de los cambios.

Y ahí estará, probablemente, la parte más delicada: una cosa es acordar que hay que reformar la Constitución y otra bastante distinta es ponerse de acuerdo sobre cómo hacerlo.

Por ahora, el oficialismo exhibe como principal activo los dos tercios obtenidos en Diputados y presenta el resultado como una expresión de consenso. También plantea que la reforma pretende dejar atrás una etapa marcada por liderazgos fuertes para avanzar hacia un esquema donde las instituciones estén por encima de las personas.

El debate constitucional recién comienza.

 

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