La Comisión de Asuntos Constitucionales emitió dos despachos sobre la reforma parcial de la Constitución de San Luis. El oficialismo necesita 29 votos para aprobarla en Diputados.

La reforma constitucional de San Luis quedó a un paso de su definición en la Cámara de Diputados. Este martes, la Comisión de Asuntos Constitucionales realizó una reunión ampliada para analizar el proyecto que declara la necesidad de una reforma parcial de la Constitución provincial, iniciativa que ya cuenta con media sanción del Senado.

Tras el encuentro se emitieron dos despachos. El de mayoría mantiene sin modificaciones el texto aprobado por la Cámara alta, mientras que el de minoría fue firmado por los diputados opositores Lucas Caymes y María José Zanglá.

El proyecto podría llegar al recinto este miércoles, aunque para ser aprobado necesita una mayoría especial: 29 votos, equivalentes a los dos tercios de la Cámara.

Reforma constitucional de San Luis: el oficialismo busca los 29 votos

Antes de la firma de los dictámenes, los legisladores escucharon una exposición del constitucionalista Cristian Altavilla, quien participó activamente en la elaboración de la propuesta.

Según explicó la diputada Fabiana Zárate a La Gaceta Digital, el proyecto plantea aspectos vinculados con el “fortalecimiento de la institucionalidad” y, especialmente, con “la limitación del poder” en los distintos núcleos temáticos que eventualmente podrían ser abordados por la Convención Constituyente.

La reunión se realizó en el Salón Azul de la Legislatura y contó con una importante participación de legisladores e invitados. Zárate estimó que hubo “por lo menos 40 o más personas” entre diputados y asistentes interesados en el debate.

La legisladora calificó el encuentro como “una reunión productiva” y confirmó que quedaron formalizados tanto el despacho de mayoría como el de minoría.

Ahora empieza la parte menos académica y más matemática de la reforma: contar votos.

El oficialismo y sus partidos aliados reúnen 27 diputados, por lo que necesita sumar dos voluntades para alcanzar los 29 votos exigidos constitucionalmente.

En ese escenario aparecen los representantes de Tercera Posición, Walter Córdoba y Carlos González D’Alessandro, cuyos votos pueden resultar determinantes.

El material señala que ambos han acompañado en distintas oportunidades al oficialismo. También plantea un acercamiento de González D’Alessandro al poggismo y repasa su recorrido político desde posiciones vinculadas al peronismo y al albertismo hasta su posterior identificación con el espacio de Javier Milei y, actualmente, con la figura de Dante Gebel.

A esto se suma un dato político señalado en el texto: si la reforma es aprobada, ambos diputados tendrían dos años más de mandato. Sobre esa base, el material considera probable que acompañen la iniciativa.

Un despacho que evita volver al Senado

Otro elemento clave es que el despacho de mayoría reproduce el proyecto que ya fue aprobado por el Senado, sin modificaciones.

Eso significa que, si Diputados consigue los dos tercios necesarios, la iniciativa no tendría que regresar a la Cámara alta para una nueva revisión.

Zárate también explicó que, de aprobarse, la ley no puede ser vetada por el Poder Ejecutivo. Según sus declaraciones, quedaría prácticamente promulgada de manera automática luego de su publicación en el Boletín Oficial.

De esta manera, la votación de Diputados representa el último paso legislativo necesario para declarar la necesidad de la reforma.

Pero hay una diferencia fundamental: aprobar la ley no significa modificar automáticamente la Constitución.

La eventual modificación quedará en manos de una Convención Constituyente, que será la encargada de debatir y resolver los cambios concretos sobre los temas que la ley habilite.

Los convencionales se elegirán en 2027

Según explicó Zárate, los convencionales constituyentes serán elegidos en la próxima elección general provincial, prevista para 2027.

El proyecto establece que la Convención comenzaría a sesionar 30 días después de la elección de sus integrantes y tendría la potestad de discutir y resolver cada uno de los puntos habilitados.

La diputada remarcó que será ese cuerpo el que “verdaderamente va a tratar y resolver” sobre las modificaciones constitucionales.

Es decir: el miércoles no se votaría una nueva Constitución. Se votaría si San Luis necesita reformarla.

Después vendrá la elección de los convencionales. Y recién entonces comenzará la discusión concreta sobre qué cambia y qué permanece.

Por ahora, el oficialismo tiene una tarea bastante más inmediata: conseguir 29 votos y evitar ausencias. Porque con 27 propios y aliados, la aritmética legislativa dejó de ser un detalle para convertirse en el protagonista principal de la jornada.

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