El exgobernador habló sobre su relación con Adolfo Rodríguez Saá, cuestionó a los gobiernos de Claudio Poggi y Javier Milei y anticipó una nueva disputa dentro de la oposición sanluiseña.
El exgobernador Alberto Rodríguez Saá volvió a ocupar el centro de la escena política sanluiseña con una entrevista en la que habló de su relación con su hermano Adolfo, cuestionó a los gobiernos de Claudio Poggi y Javier Milei, se definió como el “líder de la oposición” y aseguró que su espacio volverá a gobernar San Luis.
En la conversación también se refirió al funcionamiento interno del Partido Justicialista, al posible rol político de Adolfo y al endeudamiento familiar que afecta a miles de sanluiseños. Sus declaraciones se suman a una serie de apariciones públicas en las que el exmandatario viene planteando la reorganización de su espacio político.
Alberto Rodríguez Saá y la relación con Adolfo
Al referirse a su vínculo con su hermano, Alberto Rodríguez Saá aseguró que existen cuestiones que no puede contar y apeló a una vieja definición: “un caballero no tiene memoria”.
También afirmó que “no hay ningún problema de ningún tipo”, aunque reconoció que existen “dolores”.
La conversación rápidamente pasó del vínculo familiar al terreno político. Allí, Rodríguez Saá se definió como “líder de la oposición” y puso en discusión cuál es actualmente el rol de Adolfo.
Cuando se le planteó que su hermano había integrado la coalición de gobierno de Poggi y que ya no pertenecía al oficialismo, respondió: “¿De dónde sacás eso? ¿Hay documento público?”
Según sostuvo, todavía existen funcionarios vinculados al espacio de Adolfo dentro del Gobierno provincial. Y fue más allá al plantear que su hermano “puede ser el candidato a gobernador del partido de Poggi”.
“Yo soy el líder de la oposición”
La definición de su propio lugar político fue uno de los puntos centrales de la entrevista.
Rodríguez Saá sostuvo que las puertas del PJ están abiertas para todos, aunque cuestionó que algunos dirigentes pretendan incorporarse a la estructura partidaria directamente con una candidatura.
“A todos dejamos entrar. Lo que pasa que quieren venir a la sede que es de todos con la alfombra roja y con el título de candidato”, afirmó.
El exgobernador diferenció además lo que considera militancia de lo que denominó “politiquería”.
“¿Cómo vamos a volver si nunca nos fuimos?”, planteó al ser consultado sobre un eventual regreso de su espacio a los barrios.
Y repitió su definición: “Nosotros somos oposición y los opositores estamos unidos. Yo soy el líder de la oposición”.
En ese marco, volvió a reclamar definiciones a su hermano: “Si (Adolfo) es oposición, que nos cuente. Primero que nos cuente, que nos enteremos”.
También sostuvo que su relación política con distintos dirigentes nacionales no implica compartir espacios: mencionó a Javier Milei, Victoria Villarruel, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, y planteó que si todos esos sectores están enfrentados entre sí, no pueden conformar automáticamente una misma identidad política.
Internas en el PJ y críticas a Avanzar
Rodríguez Saá confirmó que el Partido Justicialista resolverá sus candidaturas mediante internas.
Según su interpretación, el oficialismo provincial podría realizar una convocatoria electoral sorpresiva, por lo que el PJ debería estar preparado.
En contraposición, calificó a Avanzar, el partido de Poggi, como un “unicato”, al considerar que las decisiones se resuelven en torno a una única conducción.
La disputa interna aparece así como otro de los ejes de la reorganización opositora que plantea el exgobernador. En declaraciones recientes, Rodríguez Saá también sostuvo que su espacio está preparado para competir cuando se establezca la fecha de los comicios.
Endeudamiento familiar y la “usuracracia”
Otro tramo de la entrevista estuvo dedicado al proyecto de ley de desendeudamiento familiar.
Rodríguez Saá consideró que la iniciativa tiene una buena intención porque permite “democratizar el problema y hacerlo conocer”, aunque sostuvo que hasta el momento el resultado fue “ninguno”.
Consultado sobre cómo abordaría el problema que, según la entrevista, afecta a alrededor de 100.000 sanluiseños, respondió que el primer paso debería ser “denunciar la usura”.
A partir de allí lanzó una de sus principales críticas contra el Gobierno provincial.
“Nosotros hemos dicho que el gobierno de Poggi es una ‘usuracracia’. El gobierno de Milei es una usuracracia, pero está más disimulado porque es internacional”, afirmó.
El exgobernador vinculó esa acusación con los fondos colocados a plazo fijo por el Estado y con el endeudamiento de las familias sanluiseñas. Sostuvo que existirían empresas estatales con fondos inmovilizados en plazos fijos por una suma equivalente a la deuda que mantiene el pueblo de San Luis.
También habló de presuntos intereses y cuestionó dónde quedarían esos recursos. Sus afirmaciones fueron planteadas durante la entrevista como parte de su crítica política al funcionamiento financiero del Gobierno provincial. Una cobertura contemporánea también registró sus cuestionamientos sobre fondos provinciales colocados a plazo fijo y el concepto de “usuracracia”.
“Nosotros vamos a volver a gobernar San Luis”
Sobre el final, Rodríguez Saá dejó una definición política de largo alcance.
Pidió que a su espacio no se lo denomine ni “peronismo” ni “albertismo” y aseguró que el regreso será “irreversible”.
“Nosotros vamos a volver a gobernar San Luis”, afirmó.
El exgobernador sostuvo que su espacio puede perder una, dos o incluso más elecciones, pero aseguró que, cuando vuelva al Gobierno, podrá “arreglar esto en 6 meses” y proyectar luego el futuro de la provincia.
Finalmente, lanzó un mensaje dirigido al Gobierno provincial: “No jodan más, paren la mano. No nos hagan enojar”.
Y cerró con un pedido vinculado a las causas judiciales que afectan a dirigentes de su espacio: “Terminen de perseguir gente, busquemos una Navidad sin presos políticos”.
Las declaraciones vuelven a colocar a Rodríguez Saá en una posición de confrontación directa con el oficialismo provincial y, al mismo tiempo, abren una discusión dentro de la propia oposición sobre quién conduce, quién integra ese espacio y qué lugar ocupará cada uno en el próximo escenario electoral.

