Un proyecto de ley busca incorporar un mecanismo preventivo a la normativa provincial de Defensa del Consumidor para facilitar la renegociación de deudas, suspender determinados cobros durante el trámite y establecer cuotas que no superen el 40% de los ingresos netos mensuales.
En San Luis, un nuevo proyecto de ley propone incorporar un Régimen de Sobreendeudamiento del Consumidor a la normativa provincial de Defensa del Consumidor. La iniciativa apunta a brindar herramientas para que las familias puedan renegociar sus obligaciones financieras antes de que los conflictos avancen hacia juicios de ejecución y situaciones económicas difíciles de revertir.
La propuesta se suma al debate sobre el endeudamiento de los hogares, una problemática que afecta a personas que recurren a tarjetas de crédito, préstamos bancarios y billeteras virtuales para cubrir gastos cotidianos y necesidades básicas.
En ese contexto, el crédito, que tradicionalmente permitió financiar compras y mejorar las condiciones de vida, puede convertirse en una carga difícil de sostener cuando los ingresos no alcanzan para afrontar las cuotas y los gastos esenciales.
El proyecto plantea que el Estado provincial disponga de un procedimiento de intervención temprana para facilitar acuerdos entre consumidores y acreedores, con el propósito de evitar que la única alternativa sea la vía judicial.
Renegociar las deudas según la capacidad de pago
El régimen propuesto contempla un procedimiento preventivo para las personas que no puedan cumplir con sus obligaciones financieras sin comprometer su subsistencia, su salud o su proyecto de vida.
Para solicitar la intervención, el consumidor deberá presentar información sobre sus ingresos, patrimonio, composición familiar, deudas y gastos esenciales. Con esos datos, la autoridad competente podrá evaluar cuál es su capacidad real de pago.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa establece que las cuotas destinadas a cancelar las deudas no podrán superar el 40% del ingreso neto mensual, de acuerdo con el límite previsto en el proyecto.
La finalidad es evitar que una refinanciación termine generando nuevas dificultades económicas y garantizar que las familias conserven recursos suficientes para afrontar necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud.
Suspensión de cobros y audiencias de conciliación
Entre las herramientas contempladas, la iniciativa prevé suspender nuevas acciones de cobro y los intereses punitorios mientras dure el procedimiento, bajo las condiciones que establezca el régimen.
El mecanismo también establece hasta tres audiencias obligatorias de conciliación entre el consumidor y sus acreedores. Durante esos encuentros podrán analizarse distintas alternativas para reorganizar las obligaciones pendientes.
Entre las opciones figuran la refinanciación de las deudas, la ampliación de los plazos de pago, la reducción de intereses y la unificación de distintas obligaciones en un solo plan.
Los acuerdos deberán adecuarse a la situación económica efectiva del consumidor. Además, el proyecto contempla la posibilidad de homologarlos para que tengan carácter obligatorio para las partes, conforme a las condiciones previstas en la normativa.
El desafío de proteger a las familias sin desconocer a los acreedores
La iniciativa se apoya en principios como la protección del consumidor vulnerable, la buena fe, el esfuerzo compartido entre deudores y acreedores y la sostenibilidad de los acuerdos alcanzados.
El objetivo es evitar que una persona o una familia quede atrapada en una cadena de refinanciaciones, intereses y nuevos préstamos que profundicen su vulnerabilidad económica.
A diferencia de una respuesta que llega cuando la deuda ya derivó en un conflicto judicial, el régimen busca actuar de manera anticipada, abrir una instancia de negociación y establecer condiciones de pago compatibles con los ingresos disponibles.
Sin embargo, su alcance dependerá del texto definitivo, de las atribuciones que se otorguen a la autoridad de aplicación y de cómo se instrumenten las suspensiones de cobro y la obligatoriedad de los acuerdos frente a los acreedores.
La propuesta abre así una discusión sobre el papel del Estado provincial frente al sobreendeudamiento: cómo facilitar una salida para los hogares que ya no pueden afrontar sus compromisos sin poner en riesgo sus necesidades básicas, y al mismo tiempo establecer reglas claras que contemplen los derechos de quienes deben cobrar.
El próximo paso será conocer el tratamiento legislativo de la iniciativa y si logra convertirse en una herramienta concreta para prevenir que las dificultades financieras de las familias puntanas terminen en procesos judiciales.

