El exgobernador ratificó su vocación de competir por la gobernación, cuestionó a Claudio Poggi y planteó la necesidad de una interna para definir candidaturas.
El escenario político de San Luis entró en una nueva etapa de movimiento después de un fin de semana cargado de actividad partidaria y definiciones dentro del peronismo.
Luego de la convocatoria encabezada por Alberto Rodríguez Saá en la sede del Partido Justicialista, su hermano Adolfo Rodríguez Saá protagonizó una extensa entrevista de dos horas en una radio de Villa Mercedes, donde dejó varias definiciones sobre el presente y el futuro político de la provincia.
El exgobernador ratificó su vocación de competir por la gobernación, confirmó candidaturas para el ámbito local, cuestionó duramente a la gestión de Claudio Poggi y planteó la necesidad de encontrar mecanismos democráticos para ordenar las candidaturas del peronismo.
Pero hubo una definición que atravesó buena parte de la entrevista: “Yo quiero la unidad”.
La frase aparece en un escenario atravesado todavía por viejas heridas internas y por la distancia política con su hermano Alberto.
Adolfo Rodríguez Saá: “Poggi nos echó”
Al referirse al quiebre con la actual gestión provincial, Rodríguez Saá explicó los motivos que, según su relato, llevaron al distanciamiento con Claudio Poggi.
El exgobernador vinculó aquel proceso con un pedido que había realizado al Cristo de la Quebrada, durante la fiesta de mayo, para que mejorara la situación de los trabajadores puntanos.
A partir de allí, trazó un diagnóstico especialmente duro sobre la situación social de la provincia y puso el foco en los jóvenes.
“Hay que pensar en los jóvenes: se suicidan o se van. Los jóvenes de San Luis no tienen oportunidades”, afirmó.
La definición no fue menor dentro de su exposición. Rodríguez Saá ubicó la falta de oportunidades para los jóvenes como uno de los principales problemas de la actualidad provincial y cuestionó las condiciones económicas y sociales que atraviesa ese sector.
La causa Molino Fénix y la crítica a la Justicia
Otro de los capítulos de la entrevista estuvo relacionado con la causa del Molino Fénix, que involucra a dirigentes y exfuncionarios del peronismo, entre ellos Anabella Lucero y Joaquín Beltrán.
Rodríguez Saá sostuvo inicialmente que la Justicia debe investigar cualquier hecho que pueda constituir un ilícito, pero rechazó que existan persecuciones políticas.
“Yo creo que no debe haber persecuciones políticas, pero creo que se debe investigar con toda libertad cualquier hecho que se presuma ilícito”, manifestó.
Sin embargo, al referirse específicamente al expediente, endureció su posición y consideró que existe un tratamiento que excedería una investigación judicial.
“Me parece que hay saña”, afirmó.
El exgobernador también planteó lo que considera una doble vara institucional, al comparar esta causa con otros expedientes que involucran a sectores vinculados con el actual esquema de gobierno provincial.
Su planteo apunta, de esta manera, no a cuestionar la necesidad de investigar posibles delitos, sino al criterio y al rigor con los que, según su mirada, la Justicia aborda determinados expedientes.
Mario Raúl Merlo, la carta para Villa Mercedes
En el terreno electoral, Rodríguez Saá también comenzó a ordenar su espacio.
Para el departamento Pedernera confirmó que Mario Raúl Merlo encabezará la propuesta de su sector en Villa Mercedes, segunda ciudad de la provincia.
La definición forma parte de un armado que comienza a exhibir nombres propios mientras el peronismo intenta reorganizarse de cara a los próximos desafíos electorales.
Al mismo tiempo, el exgobernador volvió a plantear que las candidaturas deben surgir de mecanismos democráticos.
Entre las alternativas mencionó las PASO o elecciones internas, y destacó tanto figuras emergentes como dirigentes con trayectoria, entre ellos el doctor Pastor y el exintendente de La Toma, “Pipi” Alí.
La idea central de su planteo es que el peronismo pueda presentar una alternativa electoral surgida de una competencia interna y no de acuerdos cerrados entre dirigentes.
La unidad del peronismo y la herida con Alberto
Uno de los momentos de mayor expectativa se produjo cuando fue consultado sobre un eventual encuentro de reconciliación con su hermano Alberto Rodríguez Saá, mencionado para el próximo 17 de octubre.
Adolfo aseguró no estar al tanto específicamente de esa fecha, pero dejó una definición política que rápidamente adquirió peso propio:
“Yo quiero la unidad.”
La frase, sin embargo, llegó acompañada por una aclaración que expone que las diferencias internas todavía no están saldadas.
“Por el momento no me olvido ni perdono, pero insisto: yo quiero la unidad”, sostuvo.
En otras palabras, Rodríguez Saá separó dos cuestiones: la posibilidad de reconstruir una unidad política y el cierre de las heridas personales y partidarias que marcaron los últimos años.
El exgobernador insistió además con su propuesta de conformar un frente provincial en el que, mediante elecciones internas o PAS, se determine quién será el candidato del peronismo para la gobernación.
Un peronismo que busca ordenar sus piezas
Las declaraciones de Adolfo Rodríguez Saá llegan después de una jornada de fuerte movilización del Partido Justicialista y en un momento en que distintos sectores comienzan a mostrar sus cartas.
El escenario todavía aparece fragmentado. Hay dirigentes que buscan reconstruir espacios, otros que empiezan a posicionarse electoralmente y una conducción partidaria que enfrenta el desafío de contener las distintas expresiones del peronismo provincial.
En ese contexto, la propuesta de Rodríguez Saá de recurrir a una interna adquiere una dimensión política concreta: la disputa por las candidaturas podría resolverse mediante competencia antes que mediante acuerdos de cúpula.
Su propio posicionamiento como eventual candidato agrega otro elemento al tablero.
A esto se suma la confirmación de nombres para el ámbito territorial, como Mario Raúl Merlo en Villa Mercedes, y la posibilidad de que figuras de distintas generaciones confluyan en una futura construcción.
La unidad, por ahora, aparece como una aspiración compartida en el discurso.
Pero el desafío será convertir esa consigna en una arquitectura política capaz de contener diferencias, resolver candidaturas y enfrentar a un oficialismo que también comienza a ordenar sus propias fuerzas.
El peronismo puntano entra así en una etapa de definiciones. Y Adolfo Rodríguez Saá dejó claro que pretende volver a ocupar un lugar central en esa discusión.

