Con apenas siete sufragios de diferencia, Ignacio Olagaray (Avanzar) se impuso en Potrero de los Funes y desplazó al justicialismo local. Una elección que cerró el año político provincial con alto voltaje y un mensaje claro: el poder se redefine, voto a voto.

Las elecciones en Potrero de los Funes marcaron el cierre del calendario electoral 2025 en San Luis con una definición que pareció escrita por el azar. La diferencia entre el primero y el segundo fue de apenas siete votos. Pero en política, siete votos pueden ser una eternidad.

Con una participación del 66,7% del padrón, los vecinos eligieron al nuevo intendente. Ignacio “Nacho” Olagaray, de Alianza Ahora San Luis (Avanzar), ganó con 756 votos (38,07%), superando por un mínimo margen a Daniel Orlando, del frente Potrero Activo, que alcanzó 749 votos (37,71%). Muy lejos quedó el actual jefe comunal, Damián Gómez, del Frente Justicialista, con 298 votos (15,01%). Un golpe directo al histórico dominio peronista en la zona.

El día transcurrió sin incidentes, pero con creciente tensión. Cada urna abría una nueva historia y cada mesa podía cambiar el destino político del pueblo.
Pasadas las 21 horas, cuando el último conteo se confirmó, la noticia fue inequívoca: Potrero cambiaba de mando.

Olagaray llega respaldado por la estructura política de Avanzar, el espacio que lidera Claudio Poggi, hoy gobernador y principal articulador del poder provincial. Su victoria refuerza la idea de un oficialismo que consolida terreno en cada elección, incluso en disputas cerradas.

El resultado también deja un mapa de poder dividido. En la categoría de concejales, Potrero Activo logró el 35,82%, superando a Ahora San Luis, que obtuvo el 32,87%.
Con ese caudal de votos, el frente Potrero Activo logró asegurar el ingreso de David De La Reta y Navila Bustos Zuccaro al Concejo Deliberante. En tanto, por el espacio de Avanzar,  solo consiguió banca Cristina Vallejo, lo que anticipa la necesidad de acuerdos políticos permanentes.

La lectura política es evidente: los vecinos votaron alternancia, pero también equilibrio.
Eligieron el cambio, sin concentrar el poder en una sola fuerza.

El gran perdedor de la jornada fue el peronismo local, que no solo perdió la intendencia, sino que quedó en tercer lugar. La gestión de Gómez, marcada por reclamos vecinales y desgaste, llegó a su fin con un respaldo mínimo.
Así, Potrero refleja una tendencia que se repite en toda la provincia: la caída del justicialismo tradicional y el avance del nuevo oficialismo provincial.

Con estas elecciones, San Luis cierra su año político.
Potrero de los Funes dejó un mensaje que resonará en toda la provincia: cada voto cuenta.
Y esta vez, solo siete fueron suficientes para cambiar la historia.

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