Tras los incidentes en la marcha del 9M en San Luis, el gobernador negó pasividad policial, repudió el vandalismo y volvió a ubicar a Alberto Rodríguez Saá como su principal rival político.
La política de San Luis volvió a calentarse. Esta vez, el detonante fue la marcha del 9M, realizada en el marco del Día de la Mujer, que terminó con hechos vandálicos, pintadas y daños en distintos puntos de la ciudad. Entre ellos, el estudio contable del senador nacional Bartolomé Abdala.
El gobernador Claudio Poggi salió rápidamente a marcar posición. Primero repudió los ataques. Luego rechazó con firmeza la acusación que había lanzado el propio Abdala, quien habló de una supuesta “zona liberada” durante la protesta.
La respuesta fue directa.
“Primero, repudio el hecho, repudio a quienes lo hicieron. No hay ninguna zona liberada”, afirmó el mandatario provincial.
La frase no fue casual. En política, el concepto de “zona liberada” es fuerte. Implica, ni más ni menos, que las fuerzas de seguridad decidieron no intervenir ante actos de violencia. Poggi no solo lo negó, sino que además defendió el accionar policial.
Sin embargo, la polémica no se limitó a San Luis capital. En Villa Mercedes también se registraron acciones de protesta durante la jornada. Allí, manifestantes quemaron imágenes de dirigentes políticos.
El propio gobernador se refirió al episodio con cierta ironía política.
“Me contaron que a mí me quemaron una figura, no sé si en Villa Mercedes”, comentó.
La escena refleja el clima de confrontación que rodeó a las marchas del 9M en la provincia. Un reclamo social legítimo, atravesado por tensiones políticas que rápidamente escalaron en el debate público.
Entre el reclamo social y los límites de la protesta
Poggi buscó marcar una línea clara. Por un lado, dijo respetar las manifestaciones vinculadas a los derechos de las mujeres. Por otro, cuestionó con dureza los actos de violencia registrados durante la movilización.
“Yo respeto mucho a la mujer, pero las posturas extremas así no, que rompen y que pintan y que arruinan”, sostuvo.
La declaración apunta a diferenciar el reclamo social de los hechos vandálicos. Sin embargo, también deja ver una postura política más amplia sobre las protestas callejeras.
En ese contexto, el gobernador introdujo una comparación directa con gestiones anteriores. Allí apareció uno de los nombres que sigue marcando la política puntana.
“Antes sí había zona liberada. Acuérdense las movidas que hacían. En el gobierno de Alberto Rodríguez Saá pasaba eso. En la Catedral. En nuestro caso, no”, afirmó.
La referencia no es menor. Trae al presente viejas discusiones sobre el control del espacio público, las manifestaciones y el rol del Estado frente a la protesta social.
Pero además tiene una clara lectura política: vuelve a colocar al ex gobernador Alberto Rodríguez Saá en el centro del escenario.
El anticipo de la próxima batalla electoral
La discusión por los incidentes del 9M terminó derivando, casi inevitablemente, en el futuro político de San Luis.
Durante la misma jornada, Poggi fue consultado sobre el escenario electoral que se viene. El próximo año la provincia elegirá gobernador y ya comenzaron las especulaciones.
El mandatario fue claro al identificar a su rival.
“Alberto Rodríguez Saá es nuestro rival, es nuestro adversario. Va a ser nuestro adversario político, no enemigo, adversario político en las próximas elecciones”, afirmó.
La frase también buscó desmentir un rumor que había circulado en el ambiente político puntano: una supuesta reconciliación entre los hermanos Rodríguez Saá.
Según Poggi, ese escenario no existe.
“El peronismo es la oposición en San Luis”, agregó, marcando el mapa político actual.
El gobernador también aclaró que Adolfo Rodríguez Saá forma parte del gobierno de coalición que hoy conduce la provincia. Ese dato termina de confirmar que la división política entre los históricos líderes del peronismo puntano sigue siendo un factor determinante.
La incógnita de la reelección
Sin embargo, hay una pregunta que todavía no tiene respuesta: si el propio Poggi será candidato.
El año próximo San Luis deberá elegir gobernador. Y, naturalmente, la posibilidad de una reelección aparece en el radar político.
El mandatario prefirió no confirmar ni desmentir esa posibilidad.
“No sé. Es muy temprano, a nadie le importa. Tengo que gobernar y estoy abocado”, respondió.
Luego agregó que actualmente está enfocado en la gestión. En particular, mencionó la reciente gira educativa que realizó el gobierno provincial.
“Estamos metidos de cabeza con la educación y con muchos temas”, señaló.
La frase intenta cerrar el tema electoral. Pero en política, cuando alguien dice que “es muy temprano”, generalmente significa que la discusión ya empezó.
El recuerdo de una vieja disputa
La historia entre Poggi y Alberto Rodríguez Saá tiene un antecedente que todavía pesa. En 2015, Poggi buscaba la reelección como gobernador. Sin embargo, el entonces líder del peronismo provincial decidió competir y terminó quedándose con la candidatura.
Ese episodio marcó una ruptura política profunda.
Hoy, once años después, el escenario vuelve a mostrar a los mismos protagonistas en veredas opuestas.
Por eso, las declaraciones de Poggi no son solo una reacción a los hechos del 9M. También funcionan como un mensaje anticipado hacia la próxima contienda electoral.
Primero fue la discusión por la seguridad durante una protesta. Después llegó el señalamiento directo al principal rival político.
En política, las campañas rara vez empiezan con un acto formal.
A veces empiezan con una frase.
Y en San Luis, parece que ya comenzaron.

