El gobernador de San Luis se ubica tercero en el ranking federal de imagen positiva y capitaliza la reactivación de viviendas como motor económico y estratégico

Claudio Poggi no solo aparece tercero en el ranking nacional de gobernadores de febrero de 2026 con 56,2% de imagen positiva, según el Ranking Federal de CB Global Data. Además, ese posicionamiento coincide con una decisión política clave: reactivar la obra pública a través de planes de vivienda en un contexto económico desafiante.

El informe coloca en el primer lugar a Marcelo Orrego con 60,1% y en segundo a Osvaldo Jaldo con 58,5%. Poggi completa el podio y se consolida dentro del grupo de los ocho gobernadores mejor valorados del país.

El dato no es aislado. Tiene lectura política.

Imagen alta en un escenario competitivo

La brecha entre los gobernadores mejor y peor calificados supera los diez puntos. En el extremo inferior aparecen Alberto Weretilneck con 45,3%, Gustavo Melella con 46,5% y Axel Kicillof con 47,0%. El contraste es claro. Mientras algunos mandatarios enfrentan desgaste, Poggi se mantiene dentro del lote de mejor desempeño.

Además, el ranking muestra un escenario dinámico. Rolando Figueroa fue el que más creció en el mes con +3,9 puntos. En cambio, Melella registró la mayor caída con -3,4 puntos. En ese movimiento nacional, Poggi logra sostener su posición. Y sostener, en política, también es construir.

Captura-desde-2026-02-08-12-24-28 Obra pública, vivienda y poder político en alza

Vivienda como eje de gestión 

El crecimiento y la consolidación de la imagen de Poggi no pueden entenderse sin mirar la reactivación de la obra pública provincial. En un contexto donde la inversión nacional en infraestructura se redujo, San Luis decidió avanzar con planes de vivienda propios. Esa decisión impacta directamente en dos problemas centrales de los últimos años: el déficit habitacional y la desaceleración económica.

Por un lado, miles de familias vuelven a ver movimiento en proyectos que estaban paralizados. La vivienda deja de ser promesa y pasa a ser estructura levantándose en barrios y localidades. Por otro lado, la construcción activa empleo. Albañiles, electricistas, plomeros, transportistas y proveedores vuelven a tener trabajo. El impacto no es solo directo. También es indirecto.

Cada casa construida mueve corralones, comercios, logística y servicios. En ciudades grandes el efecto es acumulativo. En parajes pequeños el impacto es inmediato.

Cuando se construye, circula dinero. La decisión de impulsar viviendas no se concentra solo en capitales o centros urbanos. Llega a distintas localidades del interior provincial.

Ese detalle es político. Porque el desarrollo territorial equilibra oportunidades y genera percepción de presencia estatal. En pueblos pequeños, una obra puede significar empleo para decenas de familias. Además, revitaliza la economía local y sostiene comercios que dependen del consumo diario.

La obra pública provincial se convierte así en herramienta de contención social y dinamización económica. En términos estratégicos, Poggi combina respuesta social con movimiento económico.

Eso explica parte del respaldo ciudadano.

Un modelo observado desde otras provincias

La reactivación de viviendas en San Luis no pasa desapercibida. Otras provincias miran el esquema con atención. Mientras en algunos distritos la infraestructura se desacelera, San Luis muestra continuidad. Ese contraste instala comparación federal.

La política también es escenario. Y en ese escenario, la provincia se muestra activa. El mensaje es claro: frente a la parálisis, gestión. Esa diferencia impacta en la imagen del gobernador.

El mapa nacional y la disputa política

El informe también analiza la comparación entre Javier Milei y Axel Kicillof por provincia.

Milei se impone en 21 de las 24 jurisdicciones evaluadas. Sus mejores números aparecen en Mendoza con 57,3%, Córdoba con 56,9% y San Luis con 54,5%.

Kicillof, en cambio, concentra sus mejores registros en Santiago del Estero con 55,9%, Provincia de Buenos Aires con 47,0% y Formosa con 46,5%.

En San Luis, el diferencial favorece con claridad a Milei. Ese dato influye en el clima político provincial.

Poggi se mueve en un territorio donde la opinión pública muestra afinidad con el oficialismo nacional. Sin embargo, su posicionamiento propio se sostiene por gestión local.

No depende exclusivamente de la ola nacional. Construye base provincial.

Margen político ampliado

Un gobernador con 56,2% de aprobación tiene margen. Puede ordenar gabinete. Puede definir perfiles estratégicos. Puede enviar señales claras hacia adentro de su coalición.

Estar en el podio nacional no garantiza permanencia. El escenario es dinámico. Las variaciones mensuales muestran que el clima puede cambiar. Sin embargo, hoy Poggi se consolida como uno de los gobernadores mejor posicionados del país.

La clave estará en sostener ritmo de gestión, mantener equilibrio interno y profundizar políticas con impacto real. La obra pública no es solo cemento. Es mensaje político. Y en el tablero federal, San Luis hoy juega en la primera línea.

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