Ambiente en juego: la renuncia de Cacace reabre la disputa política en el gabinete de Poggi

Tras la salida de Federico Cacace, la Secretaría de Ambiente se convierte en eje estratégico y el nombre de Daniela Montalvini gana peso político

La renuncia de Federico Cacace a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable no es un simple trámite administrativo. No es una firma más en el Boletín Oficial. Es un movimiento que reordena el tablero político del gabinete provincial y obliga a Claudio Poggi a definir qué perfil quiere para un área que dejó de ser decorativa.

La designación interina de Romina Carbonell ordena la transición. Sin embargo, no responde la pregunta central: ¿quién debe conducir una Secretaría que hoy combina gestión técnica, territorio y construcción política?

El nombre de Daniela Montalvini aparece con fuerza. No surge como un rumor vacío ni como una especulación sin sustento. Surge como una opción políticamente lógica, considerando que la Secretaría le corresponde hoy a la Unión Cívica Radical, espacio al que Montalvini está alineada junto a Álvarez Pinto.

La discusión ya no pasa solo por cubrir un cargo. Pasa por definir el rumbo.

Gestión real, no de escritorio

Si algo distingue a Montalvini de otros posibles nombres es su recorrido. No aterrizaría desde afuera ni necesitaría tiempo de adaptación. Viene trabajando en territorio, coordinando programas ambientales concretos y articulando con municipios.

Además, forma parte activa de la implementación del Plan de Respuesta al Cambio Climático. Y en política, eso pesa.

Ambiente no es una oficina de discursos. Tampoco es solo presencia en foros internacionales o fotos institucionales. Es prevención de incendios, ordenamiento territorial, arbolado urbano y economía circular. Es trabajo directo con intendentes y presencia real en cada punto del mapa provincial.

Esa construcción no se improvisa. Se gestiona.

Montalvini ya está dentro del engranaje. Conoce la estructura, los equipos técnicos y las demandas de los municipios. Por lo tanto, su eventual designación implicaría continuidad con conocimiento acumulado.

En un contexto económico complejo, cambiar por cambiar puede salir caro. La estabilidad también es una estrategia.

La variable política que nadie puede ignorar

No obstante, la gestión técnica no es la única variable. En un gobierno de coalición, cada decisión envía señales internas.

Daniela Montalvini se encuentra alineada políticamente con el espacio del gobernador. Ese dato no es menor. Al contrario, es un factor de estabilidad en un esquema donde el equilibrio partidario resulta clave.

Poggi necesita consolidar liderazgo. También ordenar estructura y fortalecer áreas estratégicas con perfiles que respondan a una misma línea política. En ese sentido, designar a alguien que combine experiencia comprobada y sintonía partidaria no sería un gesto ideológico. Sería coherencia interna.

Muchas carteras quedan atrapadas en cuotas partidarias frágiles. O en equilibrios que dificultan la toma de decisiones. Sin embargo, una funcionaria que ya trabaja en el área y que además está alineada al proyecto político del gobernador podría garantizar eficiencia sin perder cohesión.

Y en tiempos de tensión económica y reacomodamientos internos, eso vale doble.

Ambiente ya no es un área secundaria

El contexto también empuja la discusión hacia otro nivel. El cambio climático dejó de ser un concepto abstracto. La gestión del agua es prioridad. La prevención de incendios forestales es urgente. El desarrollo sustentable impacta en financiamiento, inversión y planificación productiva.

Hoy la Secretaría de Ambiente es una plataforma estratégica.

Las políticas ambientales influyen en el acceso a fondos internacionales. Inciden en la planificación territorial. Afectan la imagen institucional de la provincia.

Por eso la decisión que tome Poggi no será leída como un simple reemplazo. Será interpretada como una definición política de fondo.

Si la apuesta es consolidar una política ambiental con continuidad, respaldo técnico y presencia territorial, Montalvini encaja en ese esquema. En cambio, si la intención fuera reconfigurar equilibrios internos o repartir espacios, la lógica sería diferente.

¿La mejor opción en este momento?

En política no existen certezas absolutas. Existen decisiones más coherentes según el contexto.

Hoy la Secretaría necesita continuidad en programas en marcha. También requiere articulación fluida con municipios. Además, demanda conocimiento técnico real. Y, por supuesto, alineamiento político con el Ejecutivo.

Daniela Montalvini reúne esas cuatro variables.

Eso no garantiza su designación. Sin embargo, instala una pregunta inevitable: si el perfil está dentro de la estructura, con experiencia territorial y sintonía política, ¿tiene sentido buscar afuera?

La salida de Cacace abrió una puerta. Ahora la definición de Poggi marcará algo más que un nombre propio. Marcará cómo entiende la relación entre gestión, territorio y construcción política en una de las áreas más sensibles del gabinete.

Ambiente ya no es un área blanda. Es poder, planificación y estrategia.

Y en ese tablero, el nombre de Montalvini no suena descabellado. Suena lógico.

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