El tablero político de San Luis comienza a moverse con la vista puesta en 2027, y una figura histórica ya asoma como protagonista excluyente: Alberto Rodríguez Saá. El ex gobernador, que perdió el poder en 2023 tras cuatro décadas de hegemonía peronista, estaría decidido a volver a competir por la gobernación, según confirmaron fuentes de su entorno. Sin embargo, el camino de regreso no será sencillo: el oficialismo de Claudio Poggi se consolida, la Justicia avanza sobre ex funcionarios de su gestión y el peronismo mismo muestra signos de tensión interna. Este análisis profundiza en la verdadera fuerza política que conserva Rodríguez Saá, los obstáculos que enfrenta y las variables que definirán si 2027 será su última batalla o su resurrección política.
El peronismo se ordena detrás del líder histórico
Las señales provenientes del Partido Justicialista de San Luis son contundentes. En las últimas semanas, la conducción partidaria definió encolumnarse detrás de la figura de Alberto Rodríguez Saá con vistas a las elecciones de 2027 . La decisión implica un giro estratégico: el ex gobernador buscaría su quinto mandato, igualando así el recorrido político de su hermano Adolfo y consolidando su lugar en la historia política puntana .
Las reuniones partidarias dejaron un mensaje claro: para la dirigencia del PJ, Rodríguez Saá sigue siendo el líder indiscutido del peronismo provincial. Referentes territoriales, sectores históricos y dirigentes de peso coincidieron en la necesidad de cerrar filas y evitar disputas internas que debiliten al espacio en los próximos años . Esta decisión no es menor: implica postergar cualquier discusión sobre recambio generacional y apostar nuevamente al rostro conocido que gobernó San Luis durante gran parte de las últimas cuatro décadas.
Sin embargo, el ordenamiento partidario no estuvo exento de señales inquietantes. La ausencia de Ernesto «Pipí» Alí en los encuentros partidarios encendió especulaciones . Alí, una de las figuras señaladas como posible renovación dentro del PJ y con respaldo social en crecimiento, no asistió a las reuniones, lo que alimentó tensiones internas y abrió interrogantes sobre su posicionamiento futuro. ¿Distanciamiento calculado? ¿Señales de un nuevo armado? El silencio del dirigente dejó más preguntas que respuestas .
El peso de la Justicia: el legado judicial que condiciona el regreso
Si algo complica el panorama de Rodríguez Saá es el avance de causas judiciales que involucran a ex funcionarios de su gestión. La Justicia provincial investiga presuntos hechos de corrupción que habrían debilitado parte de la estructura política que lo acompañó durante décadas.
El caso más resonante involucra a Marcelo Amitrano y Sebastián Anzulovich, ex ministro de Producción y ex secretario de Transporte respectivamente, quienes fueron citados a indagatoria por la desaparición de vehículos oficiales y gastos irregulares de combustible por más de $41 millones durante el gobierno de Rodríguez Saá . La denuncia, presentada por la Fiscalía de Estado, advirtió un perjuicio económico significativo para las arcas provinciales .
Pero el frente judicial es más amplio. En enero de 2026, la Justicia prorrogó por otros 60 días las restricciones contra Claudio Latini, Luciano Anastasi y Ernesto «Pipí» Alí, investigados por presuntas irregularidades en convenios de obra pública firmados desde el ministerio de Seguridad . Según la fiscalía, el modus operandi era siempre el mismo: se transferían fondos a municipios para obras que nunca se realizaban y sin rendición de cuentas .
Particularmente sensible es la situación de Latini, quien ya fue condenado en otra causa por peculado a dos años y seis meses de prisión en suspenso y inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos . La reincidencia judicial de un ex funcionario cercano a Rodríguez Saá alimenta la narrativa oficialista sobre la necesidad de un «cambio de rumbo» y refuerza las sospechas sobre la gestión del ex gobernador.
Claudio Poggi: el rival que se consolida entre la gestión y la ambigüedad electoral
Del otro lado del mostrador, el actual gobernador Claudio Poggi transita sus primeros años de gestión con señales mixtas. Tras ganar la gobernación en 2023 con un contundente 53% de los votos y consolidar su espacio en las legislativas de 2025 con cerca del 47%, Poggi enfrenta ahora el desafío de retener el poder .
El gobernador ratificó recientemente la continuidad del frente «Ahora San Luis», asegurando que se mantiene «firme como rulo de estatua» pese a las renuncias de funcionarios vinculados a partidos aliados . Las salidas de Federico Cacace (UCR) y Delfor Sergnese (Todos Unidos) no involucraron a dirigentes de su partido, Avanzar, lo que sugiere una consolidación del núcleo duro oficialista .
Sin embargo, Poggi evitó definiciones sobre una eventual candidatura a la reelección en 2027: «Falta mucho, tenemos que gobernar», respondió ante la consulta, enfocando su discurso en la gestión . Pero en distintos actos ya comenzaron a aparecer señales públicas que instalan el debate sucesorio dentro del oficialismo provincial. Carteles con la leyenda «POGGI 2027» han sido vistos en la vía pública, y se realizaron eventos de lanzamiento de su precandidatura, aunque con críticas sobre la «puesta en escena» .
En el plano nacional, Poggi construyó una relación de respeto institucional con el presidente Javier Milei, basada en el conocimiento mutuo de su paso por la Cámara de Diputados . El gobernador respaldó medidas clave de la gestión libertaria, como el pedido para derogar las PASO y la reforma laboral . Esta cercanía generó críticas de dirigentes opositores como Ernesto Alí, que tildó a Poggi de «mileísta» y lo acusó de respaldar un rumbo que «destruye la provincia» .
¿Perdió fuerza política Alberto Rodríguez Saá?
La pregunta central del análisis es si el ex gobernador conserva la capacidad de movilización que lo sostuvo durante décadas. Los indicadores son contradictorios y merecen un desglose cuidadoso.
Argumentos a favor de que mantiene fuerza política
El peronismo se ordena detrás de él: La decisión del PJ de encolumnarse con Rodríguez Saá no es automática ni gratuita. Implica que, puertas adentro, el partido considera que ningún otro dirigente tiene hoy la capacidad de convocatoria y la estructura para disputarle la gobernación al oficialismo . En política, la falta de alternativa suele ser la mejor medida del poder.
Base territorial y militancia histórica: Cuatro décadas de gestión construyeron un entramado de relaciones, punteros y referentes que no se desactivan en dos años. Rodríguez Saá conserva capilaridad en el interior provincial y un reconocimiento de marca que ningún otro dirigente peronista posee.
Capacidad de veto interno: La ausencia de «Pipí» Alí en las reuniones partidarias podría interpretarse como una señal de tensión, pero también como una confirmación: sin el aval de Rodríguez Saá, cualquier intento de renovación queda debilitado. El ex gobernador sigue teniendo la capacidad de marcar los tiempos y los candidatos de su espacio .
Argumentos que indican pérdida de poder
Resultado electoral adverso: En las legislativas de 2025, el Frente Justicialista que lideró Alberto Rodríguez Saá obtuvo apenas entre el 26% y el 27% de los votos, muy lejos del 47% de Poggi. Más allá de las explicaciones circunstanciales, una fuerza política que se prepara para ganar una elección no debería partir de un piso tan bajo.
Desgaste de su liderazgo: Los análisis políticos describen el resultado de 2025 como un «golpe» y un retroceso significativo para el histórico dirigente. El propio Rodríguez Saá manifestó su preocupación por la situación de la provincia, a la que describió como «triste» y con altos índices de pobreza, en una declaración que sonó más a diagnóstico de la derrota que a programa de gobierno.
El factor judicial: Las causas por corrupción que involucran a ex funcionarios de su gestión erosionan su capital simbólico. En un contexto nacional de hartazgo con la «casta» política, Rodríguez Saá representa exactamente lo que Milei vino a combatir: el político profesional, de larga data, con gestiones cuestionadas y funcionarios investigados. Poggi capitaliza este descontento presentándose como el gestor moderno, transparente y distinto a los «vicios del albertismo» .
División del peronismo: La ausencia de Alí y las especulaciones sobre su posicionamiento futuro sugieren que el ordenamiento partidario puede ser más frágil de lo que aparenta. Si Alí decidiera competir por afuera o armar su propio espacio, el voto peronista se fragmentaría, beneficiando al oficialismo.
El escenario 2027: proyecciones y variables clave
La estrategia de Rodríguez Saá
El ex gobernador ya inició reuniones con dirigentes y posibles candidatos para un nuevo armado político [según fuentes del entorno]. Su estrategia parece combinar:
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Reordenamiento del peronismo: Cerrar filas y evitar que surjan candidaturas alternativas que dividan el voto justicialista .
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Desgaste de la gestión Poggi: Desde sectores vinculados a su espacio ya comenzaron a aparecer críticas hacia la actual gestión provincial, en lo que muchos interpretan como el inicio de una campaña política anticipada.
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Apelación a la memoria histórica: Rodríguez Saá buscará instalar la idea de que su gestión fue mejor que la actual, confiando en que el paso del tiempo opere a su favor.
La estrategia de Poggi
El gobernador, por su parte, cuenta con ventajas estructurales:
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Control del aparato provincial: La gestión le permite mostrar obras, anuncios y presencia territorial.
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Relación con Nación: Su alineamiento con Milei puede atraer votantes libertarios, aunque también genera rechazo en sectores peronistas no kirchneristas .
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Construcción de imagen de transparencia: Poggi busca diferenciarse permanentemente de la gestión anterior, prometiendo un gobierno más «transparente, institucional y moderno» .
Variables que definirán la elección
El factor «Pipí» Alí: Si Alí decide competir, dividirá el voto peronista y facilitará la reelección de Poggi. Si se alinea con Rodríguez Saá, el peronismo recuperará unidad pero perderá el factor «renovación».
El avance de las causas judiciales: Si las investigaciones alcanzan a Rodríguez Saá personalmente, su candidatura se volvería inviable. Si solo involucran a ex funcionarios, el daño será menor pero significativo.
La economía provincial: La gestión de Poggi será evaluada por sus resultados. Si logra mejorar indicadores de empleo, salarios y servicios, su reelección será cuesta arriba para cualquier rival.
El contexto nacional: La relación con Milei puede ser un activo o un pasivo según cómo evolucione la gestión libertaria. Un presidente con alta imagen positiva arrastra votos; un presidente impopular, resta.
¿última batalla o resurrección?
Alberto Rodríguez Saá se prepara para volver por la gobernación en 2027. La pregunta que sobrevuela la política puntana es si se trata de la última batalla de un caudillo que se niega a desaparecer o si realmente conserva la fuerza para disputarle el poder a un oficialismo que hoy parece sólido.
Los datos objetivos indican que Rodríguez Saá perdió fuerza electoral respecto de su época de gloria. El 26% obtenido en 2025 es un piso bajo, y las causas judiciales que salpican a su entorno operan como un lastre. Sin embargo, subestimarlo sería un error: el peronismo puntano no encuentra otro líder con su peso específico, y la decisión del PJ de ordenarse detrás de él demuestra que, en política, la falta de alternativa suele ser el mejor activo.
El escenario 2027 se presenta, entonces, como una disputa entre el peso de la historia y la fuerza del presente. Rodríguez Saá apuesta a que el desgaste de la gestión Poggi y la nostalgia por sus gobiernos anteriores le devuelvan el caudal perdido. Poggi, en cambio, confía en que la demanda de transparencia y renovación sea más fuerte que el arraigo del caudillo.
En definitiva, la política puntana se encamina hacia una nueva edición del clásico que la ha protagonizado durante décadas: Rodríguez Saá vs. el candidato que promete cambiarlo todo. Esta vez, sin embargo, el escenario es diferente. Por primera vez en cuarenta años, el caudillo llega como desafiante, no como oficialista. Y en política, esa diferencia suele ser determinante.
¿Volvería a votar a Alberto Rodríguez Saá? La respuesta dependerá de si los puntanos prefieren la seguridad del pasado conocido o la incertidumbre del presente que cambia. 2027 tendrá la palabra final.

